23-04-2021 09:54:52 AM

El verdadero escándalo hospitalario

Por Valentín Varillas

 

Contratos de generación de infraestructura en materia de salud, entregados a cambio de jugosos “moches”.

Empresas beneficiadas con contratos, cuyos socios eran realmente prestanombres de personajes encumbrados en lo más alto de la política y el servicio público poblanos.

Hospitales de espectaculares fachadas, pero que carecían hasta de lo más elemental para brindar los servicios que debían a la población.

Mujeres que tuvieron que dar a luz en el piso de los Centros de Salud, porque éstos no contaban siquiera, con lo básico para atenderlas, o bien por la falta de capacitación del personal a cargo.

Falsas adjudicaciones de equipo médico, que fue pagado puntualmente a los proveedores, pero que nunca llegó a las bodegas de la secretaría.

En otros casos, la “misteriosa” desaparición de instrumental, equipo, uniformes y medicinas.

Facturas que avalaban supuestos trabajos de mantenimiento que en teoría se daba a clínicas, hospitales y equipos, que jamás fueron realizados.

Cientos de aviadores en nómina; auténticos fantasmas que jamás se presentaron a laborar, pero cobraban puntualmente sus sueldos.

Contratación de cuates, amigos y compadres al por mayor, o bien, la descarada venta de plazas, realizada en su momento con la complicidad de la representación sindical.

La consecuente llegada de perfiles sin la preparación ni la experiencia necesaria, para ocupar cargos al interior de la dependencia.

No importaron nunca las consecuencias de lo anterior, mientras se cumpliera con el pago de la cuota de rigor  o la consabida comisión mensual por el salario recibido.

Todo esto, más un larguísimo etcétera, fue parte del sello característico de los gobiernos estatales emanados de Acción Nacional.

Comparado con esta vergonzosa lista de auténticos crímenes ¿cuál es la verdadera dimensión del derribo de la cerámica que fue parte de las fachadas de los hospitales construidos en ese tiempo?

Y lo peor ¿dónde estaban entonces aquellas voces que hoy se desgarran las vestiduras?

¿Cuándo dijeron algo de todo esto?

¿Se les habrá olvidado ya?

Probablemente se infectaron con aquel convenenciero virus de la demencia selectiva.

Que a nosotros jamás se nos olvide que fueron, son y serán, patéticos encubridores de gobiernos que permitieron el descarado enriquecimiento personal, lucrando con la salud pública.

Cómplices, les llaman en mi pueblo.

 

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