07-12-2019 09:28:30 PM

Sin contrapeso legislativo

Por Alejandro Mondragón

 

El Congreso del Estado es víctima de un severo padecimiento que explica bien el comportamiento de la mayoría de los integrantes de las alianzas “Juntos Haremos Historia”.

 

Es el síndrome de la Sordera Testicular Legislativa, definido para “aquellas personas que escuchan y entienden perfectamente todo, pero por sus huevos les vale madre lo que digan los demás”.

 

Antes de entrar en funciones, los legisladores recibieron todo tipo de capacitación, a través de las cuales se les explicaba en el caso de revocar disposiciones lo que significa el debido proceso.

 

También les dijeron que no se pueden reabrir las cuentas públicas ya aprobadas en la anterior legislatura por el principio de definitividad, consagrado en la legislación.

 

No se pueden revocar leyes sin establecer el sustento legal que las sustituya; tampoco olvidar el principio de definitividad respecto a las cuentas públicas ya aprobadas; y menos desacatar resoluciones de la Suprema Corte de Justicia de la Nación, como el tema del aborto y los matrimonios igualitarios.

 

Pues ahora que se analiza el comportamiento de la mayoría de Morena queda claro que el síndrome de Sordera Testicular Legislativa contaminó a todos y todas sus integrantes.

 

Nadie en su sano juicio y que haya padecido los excesos del morenovallismo respaldaría temas como la permanencia de la Ley Bala, las privatizaciones y concesiones, las expropiaciones exprés, el retiro de facultades al Congreso y Municipios para beneficiar a los suyos en detrimento de los poblanos.

 

Pero hasta para erradicar de fondo el andamiaje legal del modelo de negocios del morenovallismo se requiere de bases jurídicas.

 

No existe nada de eso. Es quitar a ellos, para imponer ahora los intereses de una camarilla. Es el agandalle, el exabrupto y el navajazo limpio lo que impera en el Congreso, pero ahora sabemos por qué: El Síndrome de la Sordera Testicular Legislativa.

 

El líder del Congreso, Gabriel Biestro, en lugar de asumir su función, se convirtió en vocero del gobierno de Luis Miguel Barbosa. Habla de todo, notarías, canje de tarjeta vehicular, auditorías, obras, lavado de dinero, viajes de alcaldesas, renuncias de gabinete, conflictos internos de Morena y hasta de la mata perros poblana.

 

En tanto, el Legislativo como contrapeso vuelve a quedar a deber. Va en la misma ruta de la sumisión, igual que pasó con el piñaolayismo, bartlismo, melquiadismo, marinismo, morenovallismo y galismo.

 

Todo cambia, para que todo siga igual.

 

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