Las dos realidades de Morena

Por Valentín Varillas

 

Bien le fue al presidente en las más recientes mediciones de su popularidad y aceptación.

Por arriba del 60% en promedio, de acuerdo con encuestas levantadas por México Elige y consulta Mitofsky.

La primera le da 68 puntos, la segunda 63.

Estos números fortalecen la imagen de López Obrador y demuestran que sigue vigente aquel impresionante blindaje de opinión pública con el que llegó al cargo.

El jefe del ejecutivo, en su primer año de gobierno, en lo que a niveles de aceptación de sus gobernados se refiere, ha cruzado con el plumaje intacto aguas pantanosas.

Por ello, retoma con toda confianza el tema de la revocación de mandato, en sus infaltables mañaneras.

Un asunto que fue guardado temporalmente en el archivo de los temas a tocar, en el breve período en donde se estancaron los números, o bien mostraron una muy leve tendencia a la baja.

De llevarse a cabo este mecanismo de democracia directa, AMLO arrasaría sin ningún problema.

También a Morena le va bien.

Cuando miden la intención del voto de ese partido, de cara a la elección federal del 2021, ésta se ubica por arriba del 50%, lo que indica que el presidente podrá navegar tranquilamente, con una cámara baja a modo, la segunda mitad de su sexenio.

Sin embargo, ese triunfalismo optimista muta en oscuros nubarrones cuando se analiza la realidad de Morena en Puebla.

En el CEN tienen números que muestran que la elección local de ese mismo año, el 2021, distará mucho de ser un día de campo para el nuevo partido oficial.

Al contrario.

El panorama luce complicado.

Si hoy fueran las elecciones, el Movimiento de Regeneración Nacional se encuentra en peligro de perder la mayoría en el congreso poblano.

En la lona, se encuentran los siete distritos con cabecera en la capital.

También las dos Cholulas.

Muy cerrado se encuentra el tema en Atlixco, los dos distritos de Tehuacán, San Martín Texmelucan, Cuautlancingo y Tepeaca.

Se trata, ni más ni menos, de las entidades en donde se concentra la mayor cantidad de población del estado.

Aunque la medición se centra en el tema de la renovación del legislativo poblano, es un indicador certero de cómo podría irle también a los candidatos a la presidencia municipal.

Nada bien.

Es evidente que no se trata de una sentencia fatal.

Falta mucho para la elección, además de que este tipo de ejercicios estadísticos no pueden medir el impacto de la operación electoral que tradicionalmente se lleva a cabo desde las diferentes instancias públicas y niveles de gobierno.

Hoy, por cierto, en manos de Morena.

Se trata, sin duda, de información valiosa que debe de servir para la introspección y el ato-análisis.

A un año de gobierno, hay referéndums demoledores para las autoridades municipales emanadas del partido en el gobierno.

En el 2021, no jugará en la boleta López Obrador, por lo menos no directamente.

Este fue el factor principal que explica la llegada al poder de muchos de ellos que, de otra manera, jamás hubieran ganado una elección.

Así tendrán que competir los que pretendan sucederlos; en condiciones completamente distintas y con un natural desgaste en materia de siglas y colores partidistas.

El blindaje del que goza el presidente, ya lo verán, está muy lejos de cubrirlos a ellos.

El reto luce titánico, monumental, mientras en la oposición ya se frotan las manos.

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