El “olvido” de Aréchiga

Por Valentín Varillas

 

Al momento de dar a conocer los acuerdos a los que el gobierno del estado había llegado con los transportistas en materia de aumento a la tarifa del transporte público, el secretario del ramo, Guillermo Aréchiga, obvió el tema de los estudiantes.

Más que un desliz declarativo, este importante sector, que usa masivamente el servicio como medio único de transporte y que por su realidad es uno de los más afectados con el alza al pasaje, jamás estuvo considerado en las negociaciones.

Increíble.

Sobre todo al momento de autorizar más de un 40% de aumento.

En coyunturas anteriores, los estudiantes poblanos eran de los primeros beneficiados con tarifas preferenciales, en apoyo a su economía personal y la de sus familias.

Ahora no.

Al ser cuestionado sobre el tema, el funcionario se mostró muy sorprendido; como si diera por hecho que a nadie le iba a interesar el asunto.

Como justificación, apenas alcanzó a declarar que este sector ya era beneficiado de antemano con la entrega de becas que lleva a cabo el gobierno federal.

¿De verdad?

¿Qué porcentaje de los estudiantes que utilizan el transporte realmente está becado?

Sin conocer el número exacto, puedo adelantarle sin temor a equivocarme que son una minoría.

Una gran minoría.

La omisión del secretario encargado de la operación del tema del transporte lleva el tufo del acuerdo en lo oscurito y de la traición al gobernador Barbosa.

Tal pareciera que, como en aquellos viejos tiempos en donde operaba para Rafael Moreno Valle, Aréchiga pretende beneficiar a sus cuates, los dueños de las rutas comercialmente más rentables.

En esa época, los beneficios eran recíprocos y se notaba en lo electoral.

El hoy “barbosista” utilizaba a los concesionarios como carne de cañón.

Operaban siempre, invariablemente, a favor de los candidatos del morenovallismo.

De esta manera y de la mano de personajes como Jorge Aguilar Chedraui, su eterno cómplice y amigo hasta la fecha, se hicieron del control de distritos y juntas auxiliares del municipio de Puebla que sumaron al triunfo de los abanderados del entonces gobernador.

La elección intermedia del 2013, fundamental para Moreno Valle en su búsqueda del establecimiento del tan anhelado maximato poblano, fue un claro ejemplo de ello.

A cambio de la operación política, los dueños de las concesiones recibieron importantes cantidades de dinero a manera de “subsidios” que se pagaban por debajo del agua.

Con esta “ayudita” y recurriendo al huachicol, pudieron sobrevivir más de 9 años sin un aumento a la tarifa.

Aquí no hay magia, ni alquimia presupuestal: los números son fríos y ésta era la única forma de sobrevivir.

Y es que, en esa obsesión de cuidar su imagen y evitar a como diera lugar pagar el costo político por aprobar medidas altamente antipopulares, bajo la lógica de aquel sueño presidencial, Moreno Valle siempre se negó a siquiera considerar seriamente un aumento a la tarifa del transporte.

Prefirió siempre, los acuerdos por debajo del agua.

Qué bueno que hoy todo se haga públicamente.

Qué malo que se les haya “olvidado” el tema del descuento a los estudiantes.

Por cierto ¿a cuánto ascenderán los millonarios ahorros que los amigos de Aréchiga tendrán, al obligar a pagar la tarifa completa a miles de sus usuarios, diariamente?

Es mucho, muchísimo dinero de diferencia.

¡Salud!

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