En 2 minutos, la realidad acaba con cifras alegres

Por Alejandro Mondragón

En 2 minutos la realidad destruyó toda percepción de la autoridad de “tenemos buenos números”, ante la creciente inseguridad en

En 2 minutos la realidad destruyó toda percepción de la autoridad de “tenemos buenos números”, ante la creciente inseguridad en Puebla.

 

Un día después del reporte oficial sobre una reducción en la incidencia delictiva en la entidad, a una ama de casa en la zona limítrofe de Puebla y San Andrés Cholula, en el área residencial detrás de la Iberoamericana le robaron las llantas de su camioneta.

 

Los maleantes llegaron en otra camioneta, vigilaron el lugar y sin importarles las cámaras de seguridad se robaron parte del patrimonio de la mujer.

 

¿Y la policía?

 

Bien, gracias.

 

Este hecho, robo de llantas, es lo que exhibe la cruda realidad de la delincuencia frente a las alegres cifras oficiales. ¿Cómo le explicarán las alcaldesas de la zona a esta mujer que están ganando la batalla a la inseguridad?

 

Imposible.

 

No hay forma, porque hace un par de noches le tocó a la dueña de la camioneta, pero todos los días existen robos ya a plena luz del día.

 

Los delincuentes saben que salen con la suya. Ya no les importa que aparezcan los rostros o las placas de la camioneta en la que cometen sus fechorías.

 

No, es la impunidad, en su máxima expresión.

 

Autoridades que defienden a los responsables de combatir el crimen cuando están plenamente rebasados. Ahí está el caso de Lourdes Rosales en la capital.

 

Ya es un grito unánime: a qué hora se detendrá todo esto.

 

Pobre Puebla.

 

La Cuarta Transformación dejó de ser un sueño para convertirse en pesadilla.

 

Y si no, pregúntenle a la ama de casa que dejaron su camioneta en ladrillos.

 

Así de impunes.

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