Un boomerang llamado Fox

Por Rodolfo Rivera

 

El sábado pasado el PAN celebró su 80 aniversario de fundación y entre sus muchos actos de celebración (chicas en bikini danzando en forma ridícula), hubo la presentación estelar del ex Presidente Vicente Fox ante la concurrencia, quien como la oveja descarriada llegó a gritar que está de regreso en el blanquiazul y que es momento de “ponerle en la madre a la 4a. Transformación”.

Nada tendría de raro (era un festejo), de no ser por el contexto que envuelve esta celebración con la presencia del mandatario que “sacó al PRI de los Pinos” ya hace casi 20 años, en el 2000.

Efectivamente, Vicente Fox y el PAN encarnaron la idea del cambio en el declive del sistema político priísta, que con un enorme desprestigio fue despreciado por la mayoría de mexicanos en las urnas y pensaron (mos) que finalmente México transitaba a una democracia próspera y participativa. Jóvenes fueron la mayoría de entusiastas foxistas que vieron con una gran esperanza el fin de un sistema corrupto y clientelar.

En bien poco tiempo hubo una gran desilusión.

Porque no quiso o no pudo, pero Fox jamás desmanteló el viejo régimen y con el paso del tiempo también cayó en la terrible tentación de la corrupción y desde que se casó con Martha Sahagún se volvió un Presidente frívolo, poco preparado (lo fue siempre) y que permitió excesos de los hijos de su nueva esposa y de los propios adoptivos que ya tenía.

Pero no solo eso. Dejó que las viejas mafias siguieran controlando la vida política y económica del país. Los ricos del priísmo aumentaron sus fortunas con el foxismo y el Presidente, al fin también empresario que no llevaba de manera muy transparente sus finanzas, terminó por dejar todo como estaba, para también verse beneficiado él y sus hermanos. Ni un solo corrupto, ni una sola “víbora prieta” ni “tepocata” vimos que fueran castigados.

La economía del país fue manejada más o menos sin sobresaltos (los políticos empresarios saben de macroeconomía y tesis de control presupuestal de Harvard y Chicago), pero eso no significó que mejorara el nivel de vida de los mexicanos. Pero sí el de los grandes ricos de México, que insisto, siguieron siendo los mismos (los Slim, los Harp, los Hank, los Zambrano, los Azcárraga, Aramburuzabala, Servitje, Bailleres, González Barrera…) y llegaron algunos nuevos “amigos de Fox” (sobre todo la familia Vázquez Aldir o los Salinas Pliego).

Por supuesto no tengo nada contra los ricos o empresarios (cada quien le chinga como puede y quiere). Pero sí contra los que han amasado sus fortunas al amparo del poder y las relaciones clientelares con Presidentes de la República y/o Gobernadores.

Eso fue el “Foxismo”, más de lo mismo, pero ahora con el color azul en los edificios públicos. La esperanza se fue esfumando con los años del nuevo siglo.

Por esa razón la gente ya no votó masivamente por el siguiente candidato del PAN, no se hagan patos panistas.

Si bien no hubo “voto de castigo” contra el PAN, sí hubo abstencionismo porque los jóvenes ya no salieron a votar. Felipe Calderón ya no entusiasmó como Fox y por eso apenas “ganó” (hay quien sigue afirmando que no ganó verdaderamente… entre ellos el propio Roberto Madrazo) en 2006. De ahí el ascenso de López Obrador pero esa es otra historia.

En fin, recuerdo toda esta historia para ubicar el “regreso” de Fox a las filas del PAN. Calderón lo repudió y sacó a todo su grupo del poder (síndrome panista) y el mismo Fox apoyó al odiado PRI en 2012 y hasta dio declaraciones a favor de Enrique Peña Nieto.

En los últimos años fue un crítico tenaz del calderonismo y fustigó al PAN una y otra vez (asegurando que él ya ni panista era), con la incontinencia verbal que lo caracteriza, ahora enmarcada en declaraciones pésimamente redactadas en las redes sociales.

Y ahora regresa al PAN. ¿Ustedes entienden algo?

Desde luego, la invitación la hace el títere del anayismo (dicen que Ricardo Anaya quiere volver a ser candidato presidencial y está acomodando todo para serlo en 2024), el pobre muchacho de Marko Cortés que dista mucho de ser un líder al que obedezcan en su partido.

Y lo hace justamente por la urgencia de ganar legitimidad ante un partido cada día más dividido y con 9 Gobernadores que piensan que son los que salvarán al blanquiazul… y todos quieren ser candidatos a la Presidencia también. Cada Gobernador piensa que puede repetir la hazaña de Fox, justamente, aunque algunos sean francamente inútiles.

Pero el problema del PAN no es querer regresar a Fox, su primer Presidente, sino que piensan que su figura “revivirá” el entusiasmo blanquiazul que ha menguado terriblemente los últimos veinte años.

Hoy el PAN ya no es el partido “del cambio”. Es simplemente un partido más, con todos los vicios que tanto criticó. Y en Puebla mejor ni hablamos. El Morenovallismo expriísta acabó con los ideales de la vieja militancia y hoy –a la muerte del ex Gobernador- sus líderes no tienen ni rumbo, ni consistencia partidista, ni dinero, ni poder, ni nada.

Claro. El panismo nacional quiere revivir. Dicen que el gobierno de Andrés Manuel López Obrador (que no lleva ni un año) es nefasto y llevará al país a la ruina… aunque el tipo de cambio esté mejor que nunca, la inflación sea la más baja en varios años, los mercados bursátiles estén controlados (en una época de recesión mundial) y los propios ricos empresarios (sí, los mismos de siempre) ya estén haciendo negocios con el espantoso gobierno “comunista”.

El problema de la pretendida resurrección panista es que recurren a una figura desgastada y desprestigiada como lo es Vicente Fox.

Pocos en México ya toman en serio al guanajuatense. Las burlas, caricaturas, memes y críticas a su figura son la constante en todos los medios. A buena hora se le ocurre a Marko (hay un problema cuando escribes ese nombre con “k”) usar a Fox como símbolo de fortaleza panista. Lo hacen porque el anayismo sí rompió y odia al otro ex Presidente, Felipe Calderón (también cliente de memes y caricaturas), quien ya mejor anda buscando con muy poco éxito fundar otro partido con despojos y moronas del PAN.

En fin. Lo que no entienden los panistas y el pobre Marko es que “reviviendo” a Fox lo único que logran es que las huestes que defienden a López Obrador (que siguen siendo mayoría indiscutible en este país, hay que ver las últimas encuestas de aprobación del Presidente) se unifiquen más. Si algo caracteriza a los partidarios de AMLO es su anti-Foxismo.

En serio, la estrategia de algún genio panista de regresar a Fox les va a salir contraproducente. Harán hervir (ya lo hacen desde ayer en redes sociales) a los pejemaníacos y la gran mayoría de la gente confirmará que está a gusto con el actual Presidente y lo apoyan sin condiciones. Un efecto boomerang, pues.

La polarización a quien siempre ha servido es a… Andrés Manuel López Obrador.

Quizás hoy o mañana en las mañaneras suelte un “¡Cállate chachalaca!”

Y sus huestes lo vitorearán sin descanso.

Acuérdense.

About The Author

Related posts