Auditoría Forense, la clave

Por Valentín Varillas

 

Para poder “exhumar” el cadáver de la corrupción morenovallista, tal y como lo ha prometido en el discurso el gobernador Miguel Barbosa, va a ser necesario echar mano de las más novedosas y sofisticadas técnicas de fiscalización, además de auténticos especialistas reconocidos por su capacidad para aplicarlas de manera exitosa.

Y es que, en tiempos de Rafael Moreno Valle, se le dio forma a una muy estructurada logística de uso y abuso del dinero público, que fue operada por cerebros financieros muy sofisticados, lo que complica su detección y seguimiento.

Saber qué se hizo y quiénes lo hicieron, al margen de cualquier duda y sin ambigüedades, es en el papel una de las prioridades de la actual administración estatal.

La llamada Auditoría Forense puede ser la ruta a seguir para ajustar cuentas con el pasado y evitar que Puebla siga siendo el reino de la impunidad.

Reconocida a nivel mundial por su alto nivel de especialización, utiliza una novedosa metodología que se basa en la aplicación de técnicas de revisión muy rigurosa de procesos, hechos y evidencias para poder documentar, fuera de cualquier duda, actos irregulares cometidos por los sujetos obligados.

Además, contempla un protocolo metódico de investigación y recopilación de evidencia, para contar con los elementos suficientes para poner a disposición de la autoridad judicial al señalado.

Un punto importantísimo es que propone un interesante método de “blindaje”, es decir, el diseño y creación de programas para la prevención de futuros actos de corrupción.

Se trata, por decirlo de alguna manera, del último grito de la moda en materia de fiscalización.

Un traje a la medida para las necesidades actuales del estado.

También, gracias a la contundencia de los protocolos que aplica la Auditoría Forense, quedarían atrás aquellos tiempos en donde se utilizaba la revisión de cuentas públicas como efectivo garrote político en contra de quienes eran considerados como “enemigos del sistema”.

En este contexto, no parece casual la llegada a la Secretaría de la Función Pública estatal de parte del equipo de auditores, que desde la Auditoría Superior de la Federación ayudaron a destapar la cloaca de la Estafa Maestra.

Sin embargo, lo que realmente cerrará el círculo con el que se pretende cercar y demostrar la corrupción de pasadas administraciones, será el trabajo que se lleve a cabo en la Auditoría Superior del estado.

Fuentes de la Unidad de Inteligencia Financiera de la Secretaría de Hacienda y de la Auditoría Superior de la Federación, revelaron que el actual auditor, Alberto Segovia, es uno de los poquísimos especialistas que existen en México en materia de Auditoría Fiscal que cuenta además con reconocimiento internacional.

Es parte de los 300 mexicanos que con la certificación CFE (Examinador de Fraude Certificado) que emite la Asociación de Examinadores de Fraude Certificado (ACFE) organización internacional dedicada a la formación mundial de profesionales contra el fraude.

Con todo esto, no debe quedar dudas de que, como nunca, hoy existen los elementos técnicos y humanos necesarios, de primer nivel, para poder contar con una radiografía clara, realista, de los alcances y niveles a los que llegó la corrupción en el servicio público poblano de los últimos años.

Una auténtica institución.

Si es real la voluntad que el gobernador Barbosa ha expresado una y otra vez en el discurso público, la cama está ya tendida y entonces sí, lo mejor estará ya por venir.

 

About The Author

Related posts