Alza al pasaje: primero los pobres

Por Alejandro Mondragón

 

La llamada Cuarta Transformación prometió que primero los pobres.

 

Y cumplió: serán los primeros en pagar el alza a la tarifa del transporte público en Puebla.

 

Los acuerdos entre el gobierno del estado y transportistas, considerados por el secretario Guillermo Aréchiga Santamaría de “satisfactorios”, para las partes en realidad resultan excluyentes.

 

No se toma en cuenta el impacto al bolsillo de quienes menos tienen y requieren del servicio para ir a trabajar, a la escuela o al mercado.

 

A veces utilizar dos rutas diferentes. Un incremento del 40 por ciento.

 

Es cierto que el aumento era inevitable. Tanto tiempo sin mejora para transportistas, pero también hay que indicar que durante años mantener la cuota en 6 pesos obedeció a factores políticos.

No protestaron por las alzas a la gasolina, porque siempre en Puebla había lugar para comprarla más barata. El mercado del huachicol.

 

La nueva tarifa no se justifica sólo con el anquilosado compromiso de mejoras en las unidades del servicio, instalación de geolocalizadores y botones de pánico.

 

No, se requiere ver primero a los pobres. Cuál va a ser la estrategia para paliar los efectos del alza en el bolsillo.

 

En la 4T, hasta hoy, nadie se ocupa de ese sector que prometieron atender como prioridad: los pobres.

 

Tampoco hace falta esperar una real estrategia.

 

Nada más hay que revisar en lo que andan los gobernantes.

 

Los regidores de Morena ocupados por desmontar La Noria de la zona de Angelópolis para llevarla a juntas auxiliares pobres. No mamen.

 

Si los poblanos de aquellos lugares no tienen para el alza al pasaje, menos dispondrán para subirse con sus hijos a una vuelta por 40 pesos por persona.

 

Seguimos con el modelo tradicional: las políticas públicas de los gobernantes son tan ajenas a los requerimientos de la sociedad.

 

Es lo que hay.

 

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