La 4T pasa de noche en Puebla

Por Alejandro Mondragón

 

 

La 4T de López Obrador todavía no se palpa en Puebla, lo que obligará al presidente en el marco de su primer informe de gobierno a dar un golpe de timón.

 

Las delegaciones están paralizadas, no se siente que los beneficios de los mentados programas sociales provoquen un cambio.

 

El super delegado Rodrigo Abdala ha sido una gran decepción para la 4T. Atrapado en el burocratismo es la hora que no hay obra o acción emblemática de López Obrador, como sí ocurre en otros estados.

 

Las alcaldías en manos de Morena gozan de improvisación, inexperiencia, subejercicios presupuestales y, sobre todo, incapacidad para enfrentar la inseguridad, atender servicios básicos y definir un perfil de gobierno.

 

En el ámbito estatal, apenas lleva un mes el gobierno de Luis Miguel Barbosa, poco tiempo para comenzar a aterrizar la 4T en Puebla. Hay un cambio en el estilo de gobierno, pero todavía falta revertir el círculo vicioso de la administración pública.

Senadores y legisladores federales más metidos en las grillas políticas que en acciones concretas para Puebla. Lo mismo pasa en el Congreso local, de mayoría Morena, PT y PES con su aliado el Verde Ecologista. Hoy, los diputados andan de cacería de morenovallistas.

 

Lo cierto es que para los poblanos ha pasado de noche la 4T, aún se mueve el esqueleto del morenovallismo.

 

Y los beneficios empiezan a palparse o entrarán en la dinámica del “no puedo” en la coyuntura electoral de las intermedias del 2021, año que será el referéndum presidencial.

 

Lo más importante, quizá, perder bastiones como la zona metropolitana en el ámbito municipal y la mayoría del Congreso del Estado, lo que perfilará la sucesión de Barbosa.

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