07-12-2019 12:35:38 AM

Bandera blanca electoral

Por Alejandro Mondragón

 

Lo extraordinario de la extraordinaria por la gubernatura de Puebla, es que al final de las elecciones no hubo fraude y cada actor asumió con madurez los resultados.

 

Se lee fácil, pero en realidad los poblanos hemos visto en los últimos comicios: trampas, uso de estructuras de gobierno, robo de urnas, violencia, árbitros parciales y ganadores manchados por la duda.

 

Ahora fue diferente, aunque el negro del arroz estuvo en el elevado abstencionismo, producto del hartazgo de haber registrado en el último año dos elecciones y tener 5 gobernadores. La locura, pues.

 

La elección se decantó desde su arranque con un puntero que siempre se mantuvo hasta el final: Luis Miguel Barbosa, quien -sin sus alianzas- sólo Morena no hubiera ganado.

Pero también el PAN mostró tener su fuerza en las clases medias de las zonas urbanas y renovar sus ánimos rumbo al 2021. Su candidato que por los números entregó más que buenas cuentas, Enrique Cárdenas, al término de la jornada exhibió madurez al negarse a impugnar los comicios.

 

Es cierto, la diferencia de 11.44 por ciento era incontestable, pero de igual forma no había elementos para denunciar una Elección de Estado.

 

Los gobiernos federal y estatal se mantuvieron al margen de la tentación de cargar los dados. El presidente Andrés Manuel López Obrador lo dijo: se acabaron los fraudes electorales.

 

El gobernador, Guillermo Pacheco Pulido cumplió su palabra de mantener alejada a su administración y funcionarios de cualquier injerencia.

 

Los observadores internacionales, nacionales y locales, salvo excepciones, sacaron la bandera blanca electoral. La única violencia reportada fue en Ahuazotepec con la muerte de 2 policías que impidieron a un comando robarse las urnas.

 

¿Quién iba a decir que cuando se juega sin marrullerías, uno gana, pero quienes pierden se llevan algo?

 

Morena, PT y Verde se quedaron la gubernatura; el PAN con la primera fuerza electoral del estado y confirmó que será un partido duro de roer para el 2021; el INE no inclinó la balanza para nadie; y los poblanos que participaron saben que su voto contó.

 

También el PRI mantiene hoy una presencia en el estado, aunque los poblanos le dejaron en claro en las urnas que nada con el marinismo.

 

La campaña trajo madrazos, guerra sucia, descalificaciones personales, pero fue lo que hizo a la campaña moverse. Nadie avasalló a nadie y se llevó todo.

 

En eso consiste la democracia.

 

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