La revancha poblana de Santiago Nieto

Por Valentín Varillas

 

El actual titular de la Unida de Inteligencia Financiera de la SHCP, Santiago Nieto, fue despedido fulminantemente de su chamba como titular de la Fepade, en octubre del 2017, por el entonces presidente Enrique Peña Nieto.

Su gran pecado, fue acercarse peligrosamente a la demostración absoluta de que en la campaña del priista, a través de Emilio Lozoya, se habían recibido “moches” a cambio de contratos de obra pública a futuro, a la empresa constructora Odebrecht.

Nieto Castillo pagó el precio de hacer únicamente su trabajo, para lo que en teoría lo habían contratado.

Muy pronto encontró cobijo en el manto protector de López Obrador.

Con los alcances de su nombramiento en este gobierno federal, el de la 4T, la vida lo puso en el mejor lugar para poder ajustar cuentas con su pasado.

El caso Lozoya en primerísimo lugar.

Habiendo dejado Peña y su pandilla una apestosa estela de corrupción en su paso por las grandes ligas de la política y el servicio público, tenía que rascar muy poco para encontrar auténticas joyas.

La compra de una empresa de fertilizantes en calidad de chatarra, a un pecio diez veces superior a su valor real y su falta absoluta de utilización para los fines por los que se había justificado su adquisición, resultó ideal para dar el primer paso y llamar a Lozoya y sus cómplices ante la justicia.

Y de ahí, jalar el hilo de la madeja hasta donde dé, con Odebrecht incluido, por supuesto.

Sin embargo, esta no es la única factura pendiente con la que Nieto Castillo quiere ajustar cuentas y ponerse a mano.

Está también el caso Puebla.

Su presencia en el estado durante el desarrollo de la elección a gobernador del año pasado no fue casual, estaba fríamente calculada y fue ordenada directamente por Andrés Manuel López Obrador.

Puebla era, en el presupuesto electoral de Morena y su candidato a la presidencia, un auténtico foco rojo en términos de un potencial fraude electoral.

Ese domingo 1 de julio, Nieto y su gente se dedicaron única y exclusivamente a recabar la mayor cantidad de información posible sobre el desarrollo del proceso en el estado, sabedores de antemano que una judicialización de la elección era inminente.

Hizo un gran trabajo.

Aportó elementos valiosos para la impugnación que presentó Morena en tribunales, lo que generó una de las votaciones más cerradas y controvertidas en la historia de la impartición de justicia electoral en este país.

En su paso por Puebla, Nieto se hizo de una radiografía muy clara, precisa y profunda de la ruta crítica de la operación de recursos y estructuras que utilizó el morenovallismo como ventaja competitiva, en un escenario de elección cerradísima.

Una lista muy completa de nombres de personajes de dentro y fuera de la política, empresas reales y fantasmas, bancos, cuentas, triangulaciones y el rastro que dejó parte del efectivo manejado, descansa pacientemente en su escritorio, esperando tranquila que llegue el momento justo, preciso, para terminar de trazar ese círculo poblano que en parte se cerrará el próximo domingo con el resultado del proceso extraordinario.

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