Gobernadores y 4T

Por Valentín Varillas

 

 

En las primeras giras de trabajo que el presidente López Obrador realizó en estados gobernados por partidos diferentes al Movimiento de Regeneración Nacional, o sus aliados electorales, los mandatarios locales sufrieron enormes rechiflas, abucheos y distintas manifestaciones de rechazo, por parte de los asistentes a los actos públicos.

El enojo de los titulares de los respectivos ejecutivos estatales fue enorme, porque aseguraban que la Federación estaba detrás de estas protestas y que se buscaba generarles un ambiente hostil que contrastara con las porras, vivas y aplausos que invariablemente acompañaban el discurso de Andrés Manuel.

Todas las veces que fue cuestionado sobre el asunto, el presidente aseguró que su gobierno no tenía absolutamente nada que ver en el tema.

Se deslindó de manera contundente de cualquier acción encaminada a afectar la imagen de los gobernadores y aseguró sin vacilar que se trataba de manifestaciones espontáneas de habitantes que no estaban de acuerdo con la manera en la cual se estaban llevando las riendas de estas entidades.

En el discurso, sin decirlo abiertamente, AMLO infirió que en esos estados habría una importante resistencia a la aplicación de los postulados de la Cuarta Transformación y que este era un factor adicional que abonaba al enojo ciudadano.

Si lo que asegura el presidente es real y si estas declaraciones se analizan en el contexto de la enorme votación que alcanzó en la elección del 2018, no sería difícil concluir que estos gobernadores enemigos de la 4T, deben de ser los más repudiados del país.

No es así.

Al contrario.

De acuerdo con la Encuesta Nacional de Gobernadores, correspondiente a abril de 2019, realizada por la empresa Arias Consultores, entre los cinco mandatarios estatales mejores evaluados del país únicamente se encuentra uno de Morena.

En cambio, en la lista de los cinco peor evaluados, hay tres emanados del Movimiento de Regeneración Nacional o bien de alguno de sus partidos aliados.

Estos números echan por tierra el discurso presidencial y arrojan enormes cuestionamientos sobre la autoría de quienes organizaron en su momento el teatro de abuchear a gobernadores durante las giras presidenciales.

Es evidente que estas “manifestaciones espontáneas” no son un reflejo de la opinión que tienen la mayoría de los habitantes de estos estados sobre sus autoridades.

Por cierto, no hay que descartar el hecho de que de los dos mejores evaluados, puedan salir los candidatos presidenciales del PRI y del PAN para el 2024.

No hay mucha más tela de dónde cortar.

 

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