El silencio de los indecentes

Por Alejandro Mondragón

 

Narcofosas en mercados de abasto en la ciudad de Puebla, ejecuciones en la zona metropolitana, el huachicol que gana terreno, a pesar de operativos, y una creciente participación del dinero sucio en la economía local.

 

Esa y no otra es la realidad que se enfrenta en Puebla y las autoridades estatales donde pisan hallan una tumba, donde abren un cajón aparece un cadáver (financiero) y donde miran existe una crisis.

 

No hay que cansarse de decirlo: es la herencia maldita del morenovallismo que por años nadie quiso ver y quien supo calló.

 

Es la red de complicidades de un poder que ya se fue, pero dejó su estela de corrupción e impunidad. Los malos se salieron con la suya porque los protegieron. Esa es la lectura.

 

No hay día en que alguna banda delictiva quiera ganar territorio con muerte y violencia. El gobierno actual nos muestra a los poblanos el resultado de nuestro silencio.

Dejamos pasar, dejamos de hacer, unos en aras de la comodidad económica, otros para no sufrir las represalias, pero lo cierto es que esta Puebla espanta, alarma y, lo peor, aún no se toca fondo.

 

Frente esta apabullante realidad, lo más lamentable es el silencio de muchos que se supone deberían asumir su papel de voz crítica del pasado. ¿Será que no lo hacen por ser copartícipes involuntarios?

 

Está claro que hay responsables, la mayoría con vida, que tienen que rendir cuentas de sus actos.

 

¿Algunos empezaron a dar información de lo que había en los mercados? ¿de las bandas delictivas que operan en la impunidad? ¿fue su pase para salvar el pellejo?

 

Eso se sabrá con el tiempo, pero lo cierto es que muchos que formaron parte de un sistema que hoy ya no existe quieren proteger lo suyo: el dinero y no ir a la cárcel.

 

Los cadáveres políticos que quieren revivir, pues.

 

About The Author

Related posts