Y el chivo expiatorio será…

Por Alejandro Mondragón

 

En cada cajón que se abre, aparecen cadáveres de múltiples irregularidades cometidas por morenovallistas en todas las áreas del gobierno local.

 

Las actuales autoridades, sin duda, deberán enterar y documentar a la Contraloría cada anomalía cometida con nombre y apellido, porque la omisión es sinónimo de complicidad y responsabilidad.

 

Así se empieza a observar que no se dejará nada a aquellos personajes que por años usaron los recursos públicos como propios.

 

La andanada viene fuerte. Hay una larga lista de candidatos.

 

Entonces, la pregunta que ya se formula es quién jugará el papel de chivo expiatorio. Sí, tal como ocurrió después del sexenio marinista. Uno pisó la cárcel, fue el doctor Arango, ex secretario de Salud y del ISSSTEP.

 

Dejó la prisión, pero la imagen de su reclusión en el penal rompió las reglas y ahora ese mismo criterio se quiere aplicar.

 

Quizá en este contexto se explique la desesperación de morenovallistas y panistas por presionar incluso con alguien de Morena como Alejandro Armenta Mier para lograr la impunidad. No hay evidencias que el precandidato y senador con licencia haya aceptado.

También del otro lado, con Luis Miguel Barbosa, empieza a darse el acercamiento de rabiosos morenovallistas que buscan no ser perseguidos. Ahí está el caso de Gerardo Islas.

 

Lo cierto es que las semanas electorales serán caldo de cultivo para sembrar nombres y perfilar detenciones.

 

Los carniceros morenovallistas se preparan para ser las reses marinistas. La vida es la rueda de la fortuna. Por eso, cuando se está arriba no hay escupir abajo, pues seguro cuando se cambia de lugar alguien más puede vomitar.

 

 

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