Delgado, el aliado de Armenta

Por Valentín Varillas

 

 

Uno de los apoyos más importantes con los que cuenta Alejandro Armenta en su búsqueda por la candidatura de Morena al gobierno del estado, es el de Mario Delgado, diputado federal y coordinador de la bancada de ese partido en San Lázaro.

Se trata de uno de los personajes con mayor cercanía e influencia en el círculo del presidente López Obrador y quien conoce más a fondo su personalidad, además de la complicada lógica que caracteriza la toma de sus decisiones.

La suma de Delgado al proyecto de Armenta, se refleja en el grupo de legisladores que han manifestado abiertamente su apoyo al hoy senador y en los presidentes municipales que se han rebelado ante un probable “dedazo” en la designación del abanderado de la izquierda para competir en la elección extraordinaria.

Más allá de la simpatía que Mario Delgado pueda tener por Alejandro Armenta y el gusto que seguramente le daría que llegara a Casa Puebla, lo que más motiva al diputado federal es una vieja rencilla que tiene con Luis Miguel Barbosa.

Sucedió en enero de 2015, cuando el entonces senador Delgado anunció oficialmente su separación del PRD para irse a Morena y apoyar el proyecto presidencial de Andrés Manuel.

En el acto público, en donde explicó las razones de su decisión, fue especialmente duro al momento de describir en lo que se había convertido el partido del Sol Azteca.

Haciendo referencia al involucramiento del edil de Iguala, José Luis Abarca y el de su esposa María de los Ángeles Pineda Villa, en la desaparición de los 43 normalistas de Ayotzinapa, por ligas con la organización delictiva Guerreros Unidos, aseguró que no tenía ya “coincidencia ni participación” en la toma de decisiones al interior del PRD.

Urgió, además, en clara alusión a Morena, a definir “un nuevo proyecto de izquierda”.

En la carta de renuncia al partido, dirigida a quien en ese tiempo ocupaba la presidencia del CEN, Carlos Navarrete, utilizó párrafos demoledores:

“Desafortunadamente, el camino que el PRD ha elegido no parece conducirlo a este objetivo en el corto plazo, y el país ya no aguanta más. Por ello, en un acto de congruencia, he decidido renunciar al PRD a partir de esta fecha”.

“Es necesaria una izquierda fuerte. Al PRD no lo veo últimamente del lado de las principales demandas sociales, todas estas movilizaciones que hemos visto que tradicionalmente el PRD lideraba o encabezaba, ahora no está teniendo esta capacidad de convocatoria y es lo que más me preocupa”

Aunque un par de años después Barbosa tomaría el mismo derrotero político que Delgado, en ese instante formaba parte de la nomenclatura perredista, fiel a la corriente de Los Chuchos al interior del partido y no vio con buenos ojos el éxodo hacia Morena.

Aunque fue muy cuidadoso en sus señalameintos públicos, es evidente que llegaron a un punto en donde las posiciones políticas de cada uno resultaban irreconciliables y juran los enterados que a partir de ahí, la relación se deterioró.

Deterioro que parece no haberse resuelto del todo, a pesar de que hoy caminan por el mismo sendero político.

Es evidente que, al final, la institucionalidad tendrá que reinar al interior del Movimiento de Regeneración Nacional, hoy que existe la posibilidad real, tal vez única e histórica de ganar el gobierno del estado de Puebla.

Sin embargo, en estos tiempos de jaloneos, es claro que Barbosa y Delgado no lo hacen para el mismo lado.

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