Traiciones, puja por gubernatura y desastre político en Plebiscitos

Por Alejandro Mondragón

 

 

El desastre en la celebración de los plebiscitos en la ciudad de Puebla, además de exhibir la incompetencia de la autoridad, revela una serie de traiciones y pugnas en la definición del candidato de la coalición Juntos Haremos Historia a la gubernatura.

 

Detrás figura la guerra política declarada por el senador Alejandro Armenta Mier al ex candidato Luis Miguel Barbosa.

 

En medio aparece la alcaldesa Claudia Rivera Vivanco, quien compró boleto por el priista Armenta. Es su carta y lo respalda con todo.

 

La renovación de las Juntas Auxiliares que perfilaba como una señal de vida para el morenovallismo, acabó en un conflicto interno en Morena, dinamitado por todos, para evitar el control político a favor de alguno de los grupos.

 

El secretario General de Gobierno, Fernando Manzanilla, estaba a favor de planillas antagónicas a Rivera Vivanco con la ayuda de algunos operadores de la alcaldesa.

 

Además, sumó a algunos candidatos que venía respaldando el morenovallismo. Concretamente en la Romero Vargas, donde el abanderado Miguel López Cosca, hermano del impresentable presidente auxiliar, traicionó a los panistas que lo apoyaban para recibir toda la protección de los barbosistas. Su jefe político, Jorge Aguilar Chedraui ¿es otro judas panista?

 

Incluso, López Cosca presumió que Manzanilla le envió 1, 500 despensas para repartir en la víspera de la elección. El problema es que tampoco le alcanzaba y en un acto de desesperación su hermanito mandó a quemar urnas para reventar el plebiscito.

Hugo López Cosca es repudiado en la Romero Vargas. Ha perdido juicios laborales por quedarse con más de medio millón de pesos del sueldo de Pedro Luna, según consta en el Tribunal de Arbitraje del Estado. Se le acusa de cometer robo de tumbas en el panteón y de quedarse con mezcladoras de cemento y equipo de bombeo que terminó vendiéndolo a su tío Alfredo López.

 

Los barbosistas se dieron cuenta de la ingenuidad de las autoridades municipales para conducir los plebiscitos y acabaron por cooptar a sus operadores, encargados del proceso. Si Rivera Vivanco era intransitable para los duros de Morena con su alianza con Armenta se convirtió en un peligro.

 

De ahí que ante el riesgo de quedarse sin estructura en las Juntas Auxiliares se haya optado por reventar los comicios, curiosamente los únicos que se respetaron fueron los feudos del PRI, partido que empieza a ser el beneficiario de la guerra intestina en Morena.

 

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