El caballo negro de Barbosa

Por Alejandro Mondragón

 

 

Por el ex candidato de la coalición Juntos Haremos Historia a la gubernatura, Luis Miguel Barbosa, pasa todo.

 

Él decide, manda a polarizar, echa a andar a diputados locales y en el preciso momento los enfrenta para después deshacerse de ellos.

 

Barbosa es el hombre del poder en Puebla y al gobierno del presidente Andrés Manuel López Obrador tampoco le incomoda. Al fin, el mandatario federal cree que el ganador de los comicios del 1 de julio del 2018 fue Luis Miguel y nadie más.

 

La lideresa nacional de Morena, Yeidckol Polevnsky, hace lo que Barbosa le pide. Ellos traen su propio acuerdo.

 

El montaje legislativo entre Gabriel Biestro y José Juan Espinosa quedó confirmado cuando ambos se bajaron de la contienda por el interinato. Y lo hicieron, tal y como se los ordenó Barbosa.

 

Lo que ocurre es que Luis Miguel trae su propio juego. Su carta está marcada, lo que se confirma con el argumento de que Morena irá a la lista de anotados en el Congreso local.

 

 

Y esa carta es precisamente Guillermo Pacheco Pulido, cuyos hijos fueron los principales financieros de la campaña barbosista en la pasada elección. Con la familia tiene un gran compromiso y además con esta jugada pretende jalar al priismo poblano.

 

El problema de Barbosa hoy para sacar adelante su propuesta no es lo local, pues tiene el control total, máxime que repetirá por la gubernatura en la extraordinaria de junio y ya anda en gestiones para que el INE se encargue de organizar los comicios y excluya a las autoridades locales del IEE.

 

La bronca radica en los acuerdos nacionales para sacar adelante la Guardia Nacional, donde no basta la mayoría calificada en las cámaras de senadores y diputados federales.

 

Se requiere de la mayoría de los votos de los Congresos locales del país, lo que no tiene Morena, sino el PRI y el PAN.

 

La dirigencia nacional panista apuesta por mantener el statu quo con la ratificación de Jesús Rodríguez Almeida, lo que respalda el PRD y ve razonable el PRI.

 

Rodríguez Almeida es cercano al canciller Marcelo Ebrard, quien lo nombró secretario de Seguridad Pública en la Ciudad de México cuando Miguel Mancera se postuló como candidato a la jefatura de gobierno en 2012.

 

Por ahí camina el interinato. Falta poco para una resolución final.

 

 

About The Author

Related posts