Doña Vanidad

Por Alejandro Mondragón

 

Ningún antídoto existe en el poder para combatir la vanidad, a la que resultan ser presa los nuevos gobernantes.

 

Y pocos saben de la manipulación de este flagelo como los morenovallistas.

 

La premisa es divide y vencerás. A las palomas hay que darles de comer ego y expectativas para trascender, a los gavilanes sólo quedan periodicazos, una y otra vez.

 

Así es el trato para blandas y duros de Morena.

 

El ex gobernador Rafael Moreno Valle dispone de dos cortes: la de aduladores y la de golpeadores.

 

A las nuevas administraciones municipales, Puebla, San Andrés Cholula, San Pedro Cholula, Cuautlancingo, Tecamachalco y San Martín Temexlucan les toca cobertura mediática para resaltar su imagen, privilegiar la foto y crear una especie de pompa hasta que resulten útiles.

 

Aquí se aprovecha de aliados que se supone “controlan” a alcaldesas, como el rector de la BUAP, Alfonso Esparza, el senador Alejandro Armenta Mier y el superdelegado Rodrigo Abdala, a quienes han blindado de ataques.

 

 

Las plumas del morenovallismo jamás dudan en ensalzar la figura de las autoridades morenistas, las han infiltrado y ellas se sienten taaaan cómodas, como una Catrina en Día de Muertos.

 

La Corte de Aduladores está para eso, aunque carezca de audiencia, acomoda, aplaude; hacen creer que unos tenis en un protocolo formal marcan la diferencia de la cuarta transformación.

 

Esta misma se convierte en La Corte de Golpeadores para todo aquello que huela a barbosista. Así tienen bajo fuego a José Juan Espinosa, Gabriel Biestro, Nancy de la Sierra, Fernando Manzanilla y Nay Salvatori.

 

Para ellos periodicazos, portalazos digitales y exhibición de intolerantes y radicales en radio y televisión.

 

El malestar radica no en que fungen como contrapesos, sino en que han comenzado a desmantelar el andamiaje que soporta el modelo de negocios del morenovallismo.

 

Así, mientras entretienen a las autoridades municipales con elogios, votos de confianza y haciéndoles creer que pueden ser sus aliados para la reelección del 2021 de ediles y legisladores, a los enemigos en el Congreso les lanzan guerra de mierda.

 

Las palomas de Morena pierden visión política, porque la sociedad optó en serio por el cambio, no el gatopardismo. Su trascendencia depende de responder a las expectativas de los poblanos, no entrarle al juego de exterminar a los adversarios en Morena de la mano de los enemigos de Andrés Manuel López Obrador.

 

Y todo porque quizá desconozcan la máxima morenovallista en Puebla: úsese y tírese.

 

 

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