09-12-2019 03:03:11 PM

Caso Puebla, divide opiniones en Morena

Por Valentín Varillas

 

En el círculo cercano al presidente electo, Andrés Manuel López Obrador y en la cúpula del Movimiento de Regeneración Nacional existe unidad de criterios en torno a lo que sucedió en Puebla durante la elección a gobernador del 1 de julio pasado.

Todos, absolutamente todos, coinciden que en el estado se llevó a cabo uno de los más grandes y escandalosos fraudes electorales de la historia política nacional.

Sin embargo, en donde difieren, es en el pronóstico sobre el derrotero que tomará el proceso poblano, hoy supuestamente analizado con lupa por los magistrados del Tribunal Electoral Federal.

Ahí sí existe una auténtica división de opiniones.

Curiosamente, los más íntimos de AMLO son los que más dudas tienen sobre la posibilidad de que las cosas cambien y que la máxima autoridad electoral en el país encuentre causas suficientes para declarar la nulidad de la elección.

Sin reconocerlo públicamente –jamás lo harán- ven un panorama oscuro en términos de sus intereses en Puebla, basado en criterios y determinaciones legales que han debilitado de manera importante la columna vertebral de la defensa de su supuesto triunfo en el gobierno estatal.

Consideran que el expediente armado y presentado ante el TEPJF no es lo suficientemente contundente y se basa en premisas que en los hechos serán muy difíciles de probar.

 

 

Este negativo pronóstico, los ha orillado a empezar a definir una estrategia con base en  la coexistencia entre niveles de gobierno emanados de ideologías y partidos distintos, además de la determinación del papel que jugará Morena en Puebla y los postulados que defenderá como partido de oposición local.

Una realidad completamente diferente se vive al interior del Movimiento de Regeneración Nacional.

El optimismo en torno al caso Puebla es contundente.

Dan por hecho que el fallo del tribunal será a su favor y se preparan ya para enfrentar una nueva elección, en cualquiera de los términos en las que se lleve a cabo.

De entrada, la revisión de posibles perfiles en caso de que Luis Miguel Barbosa no compita nuevamente por la posición.

Paralelamente, el mantenimiento de la estructura partidista que se encargará, otra vez, de llevar votos y la conformación de los representantes que tendrán la misión de vigilar que esos votos realmente se cuenten.

En su pronóstico numérico dan por hecho una victoria contundente, pues consideran que el fraude del que fueron víctimas, tuvo como consecuencia natural un desprestigio importante del actual grupo político en el poder.

Confían ciegamente en la contundencia de las pruebas presentadas ante la autoridad electoral y en la capacidad y talento de quienes fueron designados como los encargados de operarla y defenderla.

Se frotan ya las manos para instaurar el primer gobierno de izquierda en la historia de Puebla.

Como ve, no hay una homogeneidad de criterios en las huestes de AMLO en torno al caso Puebla.

Esto jamás se notará en el discurso público sobre el tema, en donde por cierto, los únicos autorizados para hablar son Yeidckol Polevnsky, Horacio Duarte y el propio Barbosa.

Se valen apuestas.

 

 

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