31-10-2020 03:19:05 PM

Infiltrar a MORENA

Por: Valentín Varillas

La estrategia para fracturar al Movimiento de Regeneración Nacional en Puebla se ha echado a andar de manera oficial.

Sus principales idearios y operadores responden únicamente a los intereses del grupo que hoy se encuentra en lo más alto del poder político estatal.

No se trata de apetitos personales ni de casualidades.

Tampoco es accidental el hecho de que se haya escogido como el infiltrado a Abraham Quiroz, ex candidato de ese partido a la gubernatura en la elección del pasado junio.

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El académico, juran los enterados, tiene ya un importante antecedente en lo que a amarres con el morenovallismo se refiere.

Esos mismos enterados aseguran que, precisamente en la coyuntura de aquel proceso electoral, el “moreno” tuvo cinco millones de razones para no tocar ni con el pétalo de una rosa al gobernador de Puebla ni a su candidato.

Inexplicablemente, dejó de señalar temas “sensibles” para el grupo en el poder y que sin duda resultan congruentes con la bandera de izquierda que Morena jura defender.

Chalchihuapan, los presos políticos, la supresión de libertades, la privatización del agua y un larguísimo etcétera, estuvieron prácticamente ausentes de la agenda del candidato, quien tibiamente se limitó únicamente a hablar de la honestidad.

Los conocedores del tema cuentan también que quien fungió como enlace para lograr el acuerdo fue el rector de la BUAP, Alfonso Esparza, siempre solícito a atender las órdenes que se le dan desde Casa Puebla.

Esto se operó a través de una serie de secretísimas reuniones en la oficina principal de CU, en donde primero se sentaron las bases de la negociación y poco después se logró su concreción.

El propio dirigente universitario se encargo en su momento de contar lo anterior ante un grupo de personajes de su supuesta entera confianza y quienes se han encargado de propagar la historia a diestra y siniestra.

La utilización de Abraham Quiroz como esquirol del partido de López Obrador sería apenas el principio de la “operación fractura”.

La pinza se cerraría próximamente con el alcalde de san Pedro Cholula, José Juan Espinosa Torres, reciente adquisición de Morena.

Se trata de un incondicional del gobernador Moreno Valle, disfrazado de crítico, quien en su supuesta búsqueda por la candidatura al gobierno del estado en el 2018, intentará acabar con la unidad del partido en la entidad.

El objetivo: allanarle el camino a quien se convierta en el candidato oficial en esa elección y abonar al establecimiento del “maximato” del siglo XXI en Puebla.

Y es que, Morena y López Obrador se han convertido en un auténtico peligro para las nomenclaturas política y económicas en el estado y en general en todo el país.

En el caso de Puebla, con un pésimo candidato y prácticamente sin hacer campaña real, obtuvo casi 170 mil votos, lo que representa un 9.5% del total, en un proceso con un alto nivel de abstencionismo (55.3%).

Imagine ahora un escenario de mayor participación, con el arrastre que supone el tener a Andrés Manuel compitiendo en la boleta como candidato presidencial y con un candidato ahora sí independiente, que no tenga ningún compromiso con el gobernador y su grupo.

El potencial de crecimiento es altísimo.

Desde hace meses, ante el monumental derrumbe electoral del PRI en la entidad, los asesores de Moreno Valle señalaron a Morena como el verdadero enemigo a vencer.

La alerta fue la génesis de la revuelta interna que hoy se da en ese partido.

Y lo que falta.

Ya verá.

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