29-05-2022 06:31:05 AM

PANAL será clave en la gran alianza 2016

Por: Valentín Varillas

En el presupuesto electoral del morenovallismo, de cara a la elección local del próximo año, sumar al Partido Nueva Alianza a la gran coalición que se pretende formar para enfrentar al PRI, se ha convertido en un tema de altísima prioridad.

Ya amarrado el PRD -a pesar de la esquizofrenia declarativa de las cabezas de sus tribus-, con la posibilidad de sumar a un partido veleta como Movimiento Ciudadano y teniendo como eternos incondicionales a Compromiso por Puebla y Pacto Social de Integración, ahora la meta es integrar al partido de Elba Esther a los esfuerzos para lograr la continuidad del actual régimen.

La intención es repetir aquel exitoso esquema que llevó a Rafael Moreno Valle a ganar el gobierno de Puebla en la elección 2010 y que tuvo como columna vertebral la capacidad de operación electoral y financiera del sindicato magisterial, comandado por la hoy encarcelada “maestra”.

Meses antes de la elección, el ejército docente -proveniente de varios estados de la República- se concentró en el Hotel Presidente Intercontinental para definir la estrategia a seguir y orquestar la entrega de recursos que fueron destinados para la compra de conciencias previo y el mismo día del proceso.

El millonario dispendio fue descarado, pero al final cumplió cabalmente con sus objetivos.

El modelo se repitió íntegro en el 2013, permitiéndole al grupo en el poder adueñarse de las posiciones políticas más importantes del estado.

Sin embargo, hoy existen dudas concretas sobre quién será capaz de hacerse con los buenos oficios de Nueva Alianza.

Este partido se sumó al PRI en algunas coyunturas específicas del proceso de junio pasado y en el análisis de la composición de la nueva legislatura federal, sus escaños se consideran como “absolutamente incondicionales” al presidente de la República.

Con Elba Esther en la cárcel, sin derecho a prisión domiciliaria y con un nuevo pliego de cargos por defraudación fiscal, la decisión que tome el CEN sobre cómo jugar sus cartas en las elecciones estatales del próximo año podría modificar el esquema poblano.

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Para nadie es un secreto el hecho de que el mandamás en el PANAL, Juan Díaz, fue un personaje cercanísimo a Gordillo que puede estar involucrado en muchos de los delitos y corruptelas que por décadas se cometieron al interior del sindicato más grande de América Latina.

Es evidente que la tranquilidad de la que goza actualmente se debe a las buenas relaciones con el grupo que gobierna el país y que si de Los Pinos sale la orden de abonar a sus intereses electorales, no tendrá remedio de acatarla sin chistar.

En este contexto, no está dicha la última palabra en la conformación de la nueva “gran alianza” que le pretenden crear al actual alcalde Tony Gali.

Una cosa si tienen clara: solos, sin la suma de otros partidos, no tienen la menor posibilidad de ganar.

El otro peligro real fue atajado desde el Congreso:

Con las modificaciones a la ley electoral poblana, se ha vuelto prácticamente imposible el hecho de que algún personaje bien posicionado entre los electores potenciales que jamás votan por el PRI, quisiera contender por la vía independiente y dividir así el voto a favor del candidato oficial.

Hay tanto en juego para el grupo en el poder, que no se medirán a la hora de imponer lo que sea con tal de hacerse de la mini-gubernatura y limpiar la casa de cara al tan anhelado proyecto presidencial.

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