26-01-2022 05:17:39 PM

Continúa represión contra estudiantes de la BUAP

Por Shanik David

Los estudiantes de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla que participan en la movilización para exigir más espacios en la universidad para jóvenes de nuevo ingreso siguen siendo objeto de represión de parte de las autoridades, e incluso por parte de representantes de la iglesia católica.

El pasado viernes por la tarde, luego de que tres de los miembros del Frente Estudiantil por una Educación para Todos y del Colectivo Universitario por una Educación Popular iniciaron una huelga de hambre, aumentó la hostilidad hacia los manifestantes.

Fidel Sánchez, integrante de este movimiento, explicó que días previos ya habían notado mayor presencia de policías y gente vestida de civil que custodiaba el campamento que tienen en el zócalo, y por la tarde del viernes incluso recibieron comentarios como “¡pinches chamacos, los van reprimir, ya dejen estas cosas!”.

Ante esto, los jóvenes decidieron ir al atrio de la Catedral, no con la intención de instalarse ahí, sino para pedir la intercesión de la iglesia en su situación.

Sánchez apuntó que la idea no era pedir a la arquidiócesis que los apoyara a buscar una solución, sino más bien solicitarle que se posicionara de manera pública a favor de la paz y acabar con las agresiones que han recibido.

Sin embargo, se encontraron con una postura contraria a lo que esperaban, pues fueron recibidos por el rector de la Catedral, Pedro Vázquez, quien les dijo que si los reprimían era responsabilidad de ellos y que la iglesia no intervendría a su favor.

“Fue muy grosero y legitimó la represión, justificó que nos repriman porque la gente, dijo, no nos apoya, sólo le pedimos que no hubiera represión y el padre se puso del lado de la violencia”, lamentó el estudiante al señalar que con esto no acusan a toda la iglesia católica, sino al sacerdote en concreto.

Para este momento, alrededor de las 6 de la tarde, ya se encontraban cerradas todas las rejas de la Catedral, por lo que los jóvenes no podían dejar el inmueble; luego del diálogo con el rector de la iglesia éste se comprometió a abrir las puertas.

Si bien se abrieron las puertas, en ese momento comenzó a llover, por lo que los jóvenes se resguardaron por un lapso de media hora en sus casas de campaña; cuando terminó la lluvia, pasadas las 8 de la noche, se encontraron que una vez más las rejas estaban cerradas.

Sánchez detalló que los candados que se pusieron en todos los accesos no correspondían a los que se colocan normalmente en la iglesia, pues estos eran más pequeños, “como si fueran de bicicleta”.

Por este motivo, consideró que se trató de una provocación de parte de las autoridades, pues intentar romper los candados o incluso brincarse la reja de la catedral es considerado como un delito federal al tratarse de un inmueble protegido.

Fue hasta pasadas las 10 de la noche cuando al fin una de las puertas apareció abierta, sin que se supiera quién había quitado el candado.

“Querían provocarnos, que pareciera que estábamos necios y que por eso no nos salíamos, que habíamos tomado la Catedral sólo para justificar una nueva represión”, consideró el estudiante.

Ante estos hechos, se retiró el campamento que tenían, y se continuó con la huelga de hambre en la Casa del Estudiante.

Fue hasta el sábado por la tarde cuando los huelguistas regresaron al zócalo, lugar donde continúan hasta el momento, y donde se han sumado otros cuatro jóvenes a la huelga de hambre.

Hay que recordar que los miembros de este movimiento exigen a las autoridades universitarias la apertura de más espacios para los estudiantes de nuevo ingreso, toda vez que para el presente ciclo escolar quedaron fuera de la casa de estudios cerca de 30 mil jóvenes.

Fidel Sánchez además mencionó que en la última reunión que sostuvieron con las autoridades universitarias, se les dijo que mejor quitaran el plantón porque “Puebla, Veracruz y Guerrero son gobiernos hermanos, y no queremos que les pase algo como a los jóvenes de allá”.

Por su parte, al término de la misa dominical, el arzobispo explicó que la iglesia se mantendrá respetuosa sobre las expresiones que deseen hacer los jóvenes universitarios que piden más espacios en la máxima casa de estudios, pero advirtió que el atrio de la Catedral no es lugar idóneo para una protesta universitaria.

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