26-06-2022 03:40:48 PM

El mito de las alianzas

Por Alejandro Mondragón

En el imaginario colectivo está sembrada la idea de que sólo y nada más con las alianzas es posible ganar elecciones al PRI en Puebla.

alpor14-1Y sin empacho se ponen por ejemplo: 2010 y 2013, años en los que Rafael Moreno Valle ganó la gubernatura y Antonio Gali obtuvo la alcaldía poblana.

¿Será?

Me parece que se subestima una realidad insoslayable: la participación ciudadana en las urnas es lo que marca la diferencia, no las alianzas.

La clave es el interés que provocan los candidatos opositores entre el electorado.

Vayamos a los datos duros:

En el 2010, Moreno Valle encabezaba la coalición Compromiso por Puebla que englobó al PAN, PRD, Panal y Convergencia, (hoy Movimiento Ciudadano).

El resultado fue:

Un millón 111 mil 318 votos para Moreno Valle contra 883 mil 285 sufragios para Javier López Zavala, candidato de la alianza PRI-PVEM. En esa elección hubo 2 millones 203 mil 868 sufragios, lo que marcó una gran participación ciudadana.

En 2004, fue la elección en la que se enfrentaron Mario Marín contra Francisco Fraile y no hubo coalición opositora.

El priista ganó con 886 mil 535 sufragios, mientras que el panista se quedó con 642 mil 519 votos. Si aplicamos la fórmula de las alianzas, así quedarían.

PAN, PRD, Convergencia habrían obtenido 783 mil 163 sufragios, insuficientes para los 917 mil 704 votos que captarían el PRI y PVEM juntos. Aquí se reportó un millón 786 mil 490 poblanos que participaron.

Seis años antes: Melquiades Morales frente a Ana Teresa Aranda. El resultado fue favorable al priista con 760 mil 939 votos contra 408 mil 804 de la panista.

Tampoco hubo alianza, pero si se toma la votación opositora: PAN, PRD y Partido Cardenista Poblano se obtendrían 565 mil 440 votos ante 788 mil 447 del PRI y PVEM. Se emitieron un millón 407 mil 316 sufragios.

En la elección del 2010 respecto a las del 2004 y 1998 la diferencia fue la enorme participación ciudadana que marcó la diferencia.

La copiosa votación a favor de Moreno Valle con ventaja de 228 mil 060 votos respecto al segundo lugar no se reflejó en los municipios, ni en el Congreso del Estado, donde también hubo alianzas.

PAN, PRD, Convergencia y Panal se quedaron con 105 municipios, mientras PRI, PVEM con 104 y el Partido del Trabajo con 8.

En las diputaciones, Compromiso por Puebla se quedó con 14, mientras que Puebla Avanza con 12.

Como resultado de la participación de poblanos en las urnas, se dio un efecto dominó en la ciudad capital, pues Eduardo Rivera se llevó 308 mil 697 votos contra 201 mil 046 de Mario Montero.

Puebla, Pue. 22-11-2010. El gobernador del estado MArio Mar’n Torres y el titular de SEDECAP V’ctor S‡nchez Ruiz presidieron la entrega del premio Nacional de Contralor’a Social. Foto.-Pablo Spencer/Esimagen.com.mx !!

Fue muy generoso el bono democrático que entregaron los poblanos en el 2010 a Moreno Valle, mismo que alcanzó en el 2013, aunque ya no se notó el entusiasmo cívico de tres años antes.

La alianza morenovallista con Antonio Gali se llevó las elecciones con 253 mil 918 votos contra 198 mil 188 sufragios de Enrique Agüera y prácticamente el carro completo en las diputaciones locales.

Hasta aquí los datos duros, pero ahora en el análisis político queda claro que lo que despertó a la sociedad poblana fue la línea discursiva contra el tirano Mario Marín que lanzó Moreno Valle. No su alianza partidista.

Las coaliciones sólo sirven para el control político, pero lo que estimula el voto es la necesidad del cambio, de romper inercias, acabar con corruptelas e impunidad.

La sociedad en el 2010 vio en Moreno Valle al líder que podía devolver a los ciudadanos un mejor Estado.

El problema es que la sociedad del 2013 a la fecha sólo ha recibido agresiones desde el poder. La privatización del agua, las fotomultas, los verificentros, la crisis del transporte, imposiciones, detenciones de activistas sociales y agréguele todo lo que quiera.

Lo que hubo el 7 de junio fue un voto de desconfianza hacia el proyecto del poder. El poblano que salió en masa a votar en 2010, en el 2015 optó por no sufragar, anular, elegir otra opción, pero nada que representara al establishment.

Se agotó el saldo del bono democrático.

Si no hay un viraje de reencuentro social, la alianza multipartidista naufragará ante la vía ciudadana.

Ahí está el ejemplo más claro: Nuevo León.

La priista Ivonne Álvarez fue la candidata de 4 partidos a la gubernatura y fue vapuleada, derrotada dos a uno por un ciudadano que no dispuso del dinero ni las televisoras.

Recuperar la confianza es la clave.

abajomondras

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