18-09-2021 03:18:00 PM

El engaño financiero del seguro de desempleo

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El gobierno federal aunque está como observador puede quedar entrampado, si persisten los elevados índices de desempleo o se combina en una severa crisis, porque no hay forma de que se allegue recursos y pueda cubrir los seguros a millones de desocupados.

De entrada hay que tomar en cuenta dos aspectos importantes.

Uno, se “congelaron los impuestos” durante los próximos cinco años. Es decir, no habrá forma que el gobierno incremente sus ingresos y por consiguiente su presupuesto.

Segundo, se propone crear el “Fondo Solidario” por 9 mil millones de pesos, para que el gobierno cubra el seguro después que los trabajadores hayan agotado sus propios ahorros, y se prolonga el tiempo en que están desocupados.

¿Y, cómo cree que se integrará el susodicho Fondo? Pues con el dinero de los trabajadores, la cuota del 3 por ciento y únicamente con el 0.5 por ciento del gobierno federal.

¿Ese es un “fondo solidario”?

¿Hay solidaridad, cuando el fondo se integra en un 85 por ciento con el dinero del trabajador?

Durante su campaña Enrique Peña Nieto ofreció crear el seguro de desempleo, generó amplias expectativas, porque supuestamente México contaría con un beneficio directo para los millones de desempleados que hay cada año, pero no aclaró que sería a costa de los propios recursos de los trabajadores.

El seguro del desempleo es simple y llanamente el mismo dinero de los trabajadores que en lugar de ir al Infonavit va a parar al fondo de ahorro para el desempleo.

Actualmente se da una cuota del 5.0% al Infonavit para el fondo de vivienda, con la medida avalada por los diputados será sólo del 2.0%, por el otro 3.0% irá a parar al seguro de desempleo.

Cada mes -según estimaciones oficiales- serán mil millones de pesos que en lugar de ir al Infonavit irán a las Afore, por la transferencia que se aprobó, Es decir, 12 mil millones de pesos al año que “administrarán” estas empresas por las cuentas de ahorro.

El beneficio es para las Afore; ellas son las que hacen un pingüe negocio con tales recursos por el manejo de las cuentas de ahorro, logran una mayor ganancia, y además cobran comisiones por ello.

¿Cómo repercute al trabajador?

Pues se le acota el derecho a la vivienda. Al reducirse el monto que aporta al Infonavit, se alarga el plazo para que tenga acceso a un crédito de vivienda; al trabajador se le dificultará acumular el saldo suficiente para ejercer el crédito a la vivienda.

Aún más, quienes en el futuro obtengan un crédito de vivienda se alargará el número de años para que lo pueda pagar.

¿Y, si queda desempleado?

Bueno, pues será el propio trabajador el que decida si cobra el “seguro de desempleo” o prefiere quedarse sin empleo y sin dinero, y dejar este ahorro ahí para que siga sumando para su vivienda o para su futura pensión.

Es decir, el trabajador desempleado tiene como opción comer o no comer, si cobra o no el multicitado seguro.

¿Y, el gobierno? Bien gracias, sólo observa.

Es decisión de la persona qué hace durante los tres, seis o diez meses que esté sin trabajo.

Además, el seguro sólo aplicará para quienes hayan trabajado y cotizado al IMSS y al Infonavit por lo menos durante dos años. El seguro cubre de 2 mil pesos al mes, sólo por medio año (seis meses), y una vez cada cinco años.

Para aquellos trabajadores que se queden sin empleo y ya tengan un crédito de vivienda, hayan cotizado al menos 24 meses en los tres años previos a quedarse sin trabajo entonces será el “fondo solidario” el que les pague por completo el seguro, ya que sus recursos están comprometidos con el Infonavit.

Lo que priva actualmente en el mercado laboral mexicano es: empleo de baja calidad; la mayoría de los trabajadores gana aproximadamente 2 salarios mínimos; hay 2.2 millones de desempleados.

Y como se ve, con la reforma laboral en vigor, en las empresas (comercios, industrias, servicios) ya se encontró el mejor camino: contratar eventuales más que permanentes.

Basta ver cómo se ha movido la afiliación al IMSS en 2013 y lo que va de este año, los mayores registros son de eventuales y por consiguiente al final de año son los primeros en ser liquidados.

Es poco el empleo permanente formal que se ha generado en los últimos 14 meses.

Como se ve, el mecanismo perjudica a los trabajadores, y eso si lo aplicamos en una economía “sana”.

Las consecuencias serán mayores si persiste la lenta recuperación de la economía mexicana; o imagine si hay recesión, porque los recursos no alcanzarán.

El gobierno no tiene cómo allegarse recursos si “aplicó la tregua fiscal” durante este sexenio.

Así, en el seguro de desempleo hay un solo jugador: el trabajador, que apuesta y puede perder

Las Afores ganan.

El gobierno sólo mira y se ufana de su gran idea apoyado por los diputados.

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