08-08-2022 10:57:16 AM

Policía en camino

De las cosas más importantes que me han pasado en mi vida y  yo estoy seguro en la vida de cualquier ser humano, es vivir la dicha de ser padres, esto, se hace más grande cuando uno está, o ha estado en cualquier cuerpo de seguridad, ya sea pública o nacional y es por la simple razón, de que normalmente uno sabe cuándo se va al trabajo, cuando hay que irse a cumplir con sus obligaciones, sin embargo, uno no sabe si regresara vivo de ellas, y estoy más que seguro que estas son palabras que se vuelven recurrentes en cada uno de los elementos de todas las instituciones del tema en cualquier parte del mundo, por eso y en mi caso, me he tomado el atrevimiento de compartirles unas palabras que dedique a mi hijo Alberto Hidalgo Montes Hace ya casi treinta años y gracias a Dios, aún podemos seguir juntos y comentarlo, al mismo tiempo, son los mismos treinta años que mi padre me lleva de vida y precisamente, por que el ocho de abril fue día de nuestro Santo (por que Alberto nos llamamos los tres, por eso sea ésta una felicitación a mi padre también Mayor Alberto Hidalgo del Razo que con 84 años parece que fue ayer que nació, por lo que me has enseñado gracias padre ) es que me tomo el atrevimiento que enseñarles lo que le escribí momentos antes del  nacimiento de mi hijo y aunque  en mi caso aunque he sido padre más de una vez no deja de emocionarme este hecho, y aquí están mis pensamientos en la ocasión en que nació mi primogénito.

Primogénito, que a veces pienso que mas que ventajas ha tenido que soportar ataques por el sólo hecho de ser mi hijo, por lo que te pido disculpas,  pero lo que no te mata te fortalece, y a ellos que se la pasan agazapados en la cobardía de las sombras, en la ridiculez del servilismo y el anonimato tarde que temprano tendrán que sufrir y soportar el precio de su mentira y cobardía, pues como dijera (o al menos a él se lo achacan) Adolfo Hitler, “tu puedes engañar a pocos mucho tiempo, a muchos, poco tiempo, pero lo que no puedes hacer es engañar a todos todo el tiempo” y ya es tiempo de soltar caretas.

COLABORACIÓN PARA EL HERALDO DE BAJA CALIFORNIA EN LA CIUDAD DE TIJUANA B.C. EN 1981 JUSTAMENTE EN LAS VISPERAS DEL NACIMIENTO DE MI PRIMER HIJO QUIEN SIEMPRES SERA UNO DE MIS MAYORES ORGULLOS, ACTUALMENTE  POLICÍA DE CORAZÓN.

PENTATHLON

CARTA A MI HIJO.

Por el Tte. Guillermo Alberto Hidalgo Vigueras.

II COMANDANTE SUB – ZONA TIJUANA

Después, sin saber cómo, crecen… todos crecen

Tijuana, B. Cfa.

Noviembre del 81.

Querido Hijo.

Ojalá que cuando te enteres de éstas líneas, te encuentres disfrutando de la dicha del estado en que estas.

Yo, por mi parte me la paso pensando en lo que significas para mí, que es en sí lo más importante y sublime de mi vida, eres la esperanza de lograr la parte de mis anhelos, que un día, tal vez por el paso de los años, o por ese desgano de las cosas que a todos nos llega alguna vez, no me permita seguir con mis logros, y entonces, pase a ser algo así como un entrenador de fútbol americano, entrenando a la gente, animando a los jugadores, un observado, un director… pero nunca más un jugador.

He de describirte mis experiencias en el libro de la vida, pero tratare de no cometer el error de que vivas de ellas, sino que vivas con ellas, a un lado tuyo, para que junto con las que tú iras viviendo, puedas sopesar lo que es y “lo que fue” y así puedas entender “lo que será”.

Deberás de tratar de ser fuerte, como siempre lo he tratado de ser yo, pero más aún, porque tú en su momento tendrás que vivir por la lógica del tiempo, un “mañana” con más problemas que el “hoy” que yo te entrego, y entonces deberás saber usar la fuerza, apoyado por la fuerza del saber.

Te contaré primeramente todos mis errores, pero no con el afán de que tú no cometas ninguno, sino con la esperanza de que me conozcas mejor, y así comprendas y valorices más mis aciertos, de la misma manera como también deberás saber que mis logros, siempre estuvieron llenos de esfuerzos máximos que en su momento florecieron, pero no menospreciarás mis caídas, pues también fueron victorias en el forjamiento del carácter, ya que se se fueron cruzando en mi camino como obstáculos que hasta hoy, he podido vencer, y gracias a ellos he podido conocer una mejor escala de valores.

Conocerás mi mundo de ilusión y fantasía, gracias al cual he podido fortalecer y lograr mis realidades.

Sentiré como poco a poco irás tomando la estafeta, que tradicionalmente pasamos de padres a hijos, pero mejor aún, porque tu iras formando la tuya propia.

Serás mi cómplice en los momentos en que mi infancia me visita de vez en cuando, y guardaré tus secretos en los momentos en que empieces a crecer.

Te reñiré algunas veces, y te premiaré algunas otras, un día con razón, y sin ella el otro, pero algún día comprenderás, como comprendo hoy, que los momentos de equivocación que tenemos los padres, son ocasionados a veces por el deseo de perfección en ustedes los hijos, y se nos olvida, que apenas comienzan por su camino de las experiencias y que tal vez y que de vez en cuando, las cosas que nos dan vueltas en la cabeza, nos cierran los ojos, ojos que deberíamos mantener abiertos con nuestros hijos.

Hoy que estas por llegar a la casa, estaré ansioso por enseñarte mis amigos, mis experiencias, mis trofeos y mis sueños, pero por favor hijo, hazme una señal de vez en cuando, para poder contarme tú lo tuyo, que muchas veces la emoción me lleva al vuelo y me vuelvo sordo.

Aprenderé a entenderte a ti, pero con tu ayuda, pues los dos viviremos momentos iguales, pero de manera diferente, pues tu realidad y la mía, no es la misma.

Y un día daremos gracias a tus abuelos, pues gracias a ellos puedo estar presente en éste momento, escribiéndote esta carta y especialmente a tu mamá, quien pacientemente te llevó dentro de ella alimentándote y cuidándote por nueve largos meses de dulce espera, y que en especial, sin ella no podría tener la dicha de un día, tenerte entre mis brazos.

Además te contaré… ¡pero caramba ¡ de tanto estarte escribiendo y diciendo algunas cosas, que no me di cuenta como corría el tiempo, y hoy tengo un compromiso importantísimo, e inaplazable, perdona que deje de escribirte pero esto es por demás importante…

…voy al Sanatorio a presenciar tu nacimiento.

Hasta pronto hijo.

Te quiere siempre…

…tu Padre.

¿O no?

Juzgue usted

albetohidalgo@hotmail.com

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