20-09-2021 11:55:25 AM

¿Dónde estás Valente?… Tus ?amigos? te extrañan

Desde hace años, su operación ya era considerada como sospechosa.
 
Sin embargo, ninguna instancia, pública o privada alertó sobre el peligro potencial que la operación de Financiera Coofía significaba para miles de personas que decidieron depositar ahí todo su patrimonio.
 
Hoy, ya que el niño tuvo la peor de las muertes, por ahogamiento, el reparto de culpas y los “hubiera” son la constante.
 
¿Adónde está Valente Medina Seoane?
 
Al parecer nadie sabe, ni siquiera aquellas autoridades que en su momento lo describieron como el modelo a seguir del empresariado poblano.
 
A pesar, claro, de las órdenes que ya pesan sobre él y otros compañeros que pomposamente se ostentaban como “directivos” de la institución.
 
Habrá que redefinir la terminología en base a la siguiente pregunta.
 
¿Cómo nombrar a las cabezas visibles de un grupo delictivo que robó millones de pesos a miles de mexicanos?
 
La cercanía de Medina Seoane con lo más alto del poder político local, aunque hoy todos lo nieguen, es más que evidente y seguramente será un freno para que en esta historia se haga justicia.
 
Hace cerca de tres años, la Universidad Autónoma de Puebla firmó un convenio con la empresa de este personaje para otorgarles créditos con tasas preferenciales y plazos cómodos a los trabajadores universitarios vía descuentos en nómina.
 
“Financiera Coofía es ejemplo de solidez”- se aseguraba. De ahí que poner en sus manos el financiamiento de los sueños de una mejor vida para los integrantes de la comunidad universitaria era “algo seguro”.
 
Lo mismo sucedió con trabajadores del gobierno del estado, que podían gozar de créditos de los 5 hasta los 50 mil pesos con las mismas tasas cómodas y con descuentos vía nómina, gracias a un convenio firmado con la Secretaría de Finanzas y Administración.
 
En febrero de 2008, el Instituto Poblano de la Mujer a través de su dirección de comunicación social, anunciaba con bombo y platillo la firma de un convenio similar que pretendía “optimizar las condiciones del personal que labora en el Instituto Poblano  y mejorar sus prestaciones económicas mediante créditos que redundarán en su bienestar, tanto personal como familiar”.
 
Lo anterior sólo se logra con influencias, con amiguismo y compadrazgo.
 
¿Quién, en la política local, se atreverá a levantar la mano para reconocer sus relaciones personales y de negocios con quien hasta hace muy poco se jactaba de ser el cerebro financiero detrás de la idea que le dio forma a una empresa que presume tener más de 60 mil clientes, en 85 sucursales en nueve estados de la República?
 
¿Quién dice “yo”?
 
Personajes cercanos al poder, no sólo han aprovechado esta amistad para financiar diversos proyectos personales, sino que además, han compartido con él horas y horas de alegre y optimista futurismo político.
 
Castillos en el aire.
 
Medina Seoane era asistente recurrente a foros internacionales en donde aseguraba que el modelo financiero operado por su empresa tenía como objetivo único el contribuir a la disminución de la pobreza en el país, a través de generar condiciones de acceso al financiamiento mediante servicios no bancarios destinados a sectores marginados de la población.
 
Paradójicamente, al final terminó convirtiéndose en sinónimo de pobreza y desesperación para quienes engañó arteramente.
 
El fraude, según cifras preliminares, se calcula en mil 500 millones de pesos.
 
Todo parece indicar que Valente no sólo no supo invertir bien el dinero de sus “socios ahorradores”, sino que se benefició en lo personal de algunas prácticas legalmente prohibidas, como préstamos aprobados por Coofía a empresas propiedad del mismo Medina Seoane.
 
Por si fuera poco, algunas de las empresas en que se invirtieron estos recursos hoy están quebradas.
 
El panorama no puede ser peor.
 
Como sucede con otro tipo de empresas que ofrecen servicios financieros, vendiendo rendimientos muy superiores a los que permite la realidad económica nacional, Coofía resultó ser otro monumental fraude mediante el cual, empresarios sin escrúpulos, tienen la oportunidad de enriquecerse a costa de los ahorros y el esfuerzo de miles de mexicanos.
 
latempestad@statuspuebla.com.mx
 

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