14-08-2022 01:53:10 PM

La conveniencia de una huelga

Y el peor escenario, al final, se confirmó.

Pierde el sindicato, pierden los trabajadores y sus familias, pierden los empleados de confianza, pierden las proveedoras y sus obreros, pierde la actividad comercial y en términos generales el desarrollo económico del estado.

Pero ¿qué pasa con la empresa?

¿Realmente gana o pierde con el estallido de la huelga en Volkswagen de México?

Y es que, después de analizar el comportamiento que tuvo la empresa en el desarrollo de las negociaciones salariales, es imposible no llegar a la conclusión que, lejos de resultar afectada, se beneficia enormemente con la huelga.

En un entorno mundial económicamente complicado, en donde el principal afectado ha sido sin duda el sector automotriz, la suspensión generalizada de labores en la armadora alemana se convierte en los hechos en la única noticia realmente buena que ha recibido  la gerencia en los últimos meses.

Sí, a pesar de que se maneja con insistencia que el consorcio VW no ha sido afectado de la misma manera por la crisis que la mayoría de sus competidores como Ford, Chrysler o General Motors, el tsunami económico ha tenido consecuencias importantes para la dinámica particular de la planta de Puebla.

Esto se demuestra en el desplome de más de 40% en las exportaciones de los modelos que se fabrican en la entidad y que tienen como destino final los Estados Unidos, su principal mercado.

Aunado a esto, en este año han caído en más de 25% las exportaciones de los modelos de la marca que se venden en otros países diferentes a nuestro vecino del norte.

Esta situación ha tenido como consecuencia un exceso de inventarios, con la consecuente operación de diversas estrategias para reducir los altos niveles de producción y así ajustarlos a las bajes ventas.

En este contexto, han tenido que ser despedidos cerca de 900 trabajadores eventuales y planear, tan sólo para este 2009 antes de optar por la huelga, la puesta en marcha de 7 paros técnicos.

Los crudos números de la crisis nos muestran entonces que la huelga le viene como anillo al dedo al consorcio, como estrategia para nivelar la producción con las ventas y ahorrarse la mitad del salario de cerca de diez mil trabajadores, lo que tiene como consecuencia inmediata una mejor importante en la liquidez de la empresa y los concesionarios.

Aunado a todo esto, el comportamiento de la empresa durante las negociaciones fue muy diferente al de años anteriores.

La intransigencia mostrada por sus representantes fue más que evidente.

Primero, mantuvieron a rajatabla su postura de no otorgar aumento alguno.

Después, en un intento burdo de lanzarle un anzuelo a la representación laboral e intentar mostrar una sensibilidad a todas luces falsa, aprobaron el pago de un bono único de 5 mil 500 pesos y ya al final, el aumento de un 1% directo al salario.

Quienes intentaron a toda costa evitar la huelga fueron los sindicalizados.

Conscientes de la complicada situación económica actual, fueron mucho más propositivos que su contraparte.

De su postura inicial de pedir un 8 y medio por ciento directo al salario, terminaron por poner sobre la mesa de negociación un 3.5, lo que representa sacrificar cinco puntos porcentuales de la petición original.

Muy superior a lo ofertado por la parte patronal.

Ahora, la empresa tiene la sartén por el mango.

De acuerdo a sus números y al comportamiento diario de la economía, tendrán la capacidad de demorar o de acortar la huelga, sin importarles que miles de trabajadores tengan que enfrentar sus compromisos diarios con la mitad de su salario.

Si bien la estrategia puede resultar impecable desde el punto de vista financiero, desde la óptica social se trata de un auténtico crimen.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

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