15-08-2022 11:08:45 AM

El berrinche de ?Lalito?

¿Qué fue lo que provocó el enojo de Eduardo Rivera Pérez, líder de la bancada del PAN en el congreso local, al grado de que, poco después de la fiesta de cumpleaños de Rafael Moreno Valle buscó hasta por debajo de las piedras a los reporteros de los medios locales de información?

El diputado se moría de ganas de declarar que el senador panista, flamante nuevo militante del blanquiazul, era un “impertinente” por haber convertido un festejo personal en un evento político de destape anticipado a su potencial candidatura al gobierno estatal.

La declaración llamo la atención ya que, poco antes de la fiesta de marras, se manejaba como una posibilidad real el hecho de que Rivera fuera la posición de El Yunque que podría acompañar al ex priísta en la fórmula de Acción Nacional para enfrentar la elección local del año próximo.

Así se habría pactado con los dogmáticos, por lo menos en teoría.

Lo cierto es que, lo que motivó semejante desliz declarativo fueron una serie de reuniones que Moreno Valle tuvo con destacados panistas de diferentes puntos del estado.

Ahí, Rafael no tuvo empacho en reconocer que el mejor escenario para los intereses electorales del PAN y para él en lo particular sería que Ana Teresa Aranda pudiera dejar atrás las rencillas y los ataques personales y se decidiera a buscar la presidencia municipal de Puebla en el proceso 2010.

De esta manera, la popularidad de La Doña serviría para garantizar una buena cantidad de votos en la capital, lo que le permitiría tener mayores posibilidades de ganar la gubernatura del estado.

Sin querer queriendo, Moreno Valle dijo una gran verdad: siguiendo criterios de rentabilidad electoral y de marketing político, la candidatura de Ana Teresa sin duda resulta mucho más atractiva para militantes y simpatizantes panistas, que lo que realmente podría lograr Lalito en caso de ser candidato.

Por mucha negociación que exista, por más pactos que se amarren, lo anterior resulta más que evidente.

El enojo de Lalito se entiende ya que, de golpe y porrazo, lo ubicaron en su justa realidad.
Si bien se trata de uno de los panistas más disciplinados e institucionales, el prototipo perfecto de cómo lograr ascender en el partido siguiendo a rajatabla aquello de que “quien obedece no se equivoca”, en la arena electoral se trata de atributos que en nada servirán para sumar votos.

Con Rivera como candidato, los estrategas de Moreno Valle tendrán que quebrarse la cabeza para diseñar y operar una campaña que tenga como objetivo “arrastrar” al aspirante a la alcaldía para tratar, por lo menos, de obtener un resultado medianamente digno y enfocarse en redoblar esfuerzos para amarrar un número de votos inédito para el PAN en el resto de los municipios del estado.

El típico ejemplo de una candidatura producto de concesiones de grupo, que si bien le permiten a quienes controlan el partido mantener una “posición” importante, minimizan la posibilidad de un buen desempeño electoral.

Con Ana Tere como candidata, la situación sería diferente.

Aquí, la estrategia estaría basada en maximizar el voto panista en la capital y de paso, aprovechar la popularidad de Ana Tere en algunos otros municipios de alta concentración potencial de votantes.
Y eso, de acuerdo con el pragmatismo de Moreno Valle, tiene mucho más valor que cualquier rencilla de tipo personal.

Dos realidades diametralmente distintas.

Así que, en los hechos y por paradójico que parezca, Ana Tere puede llegar a convertirse en uno de los activos electorales para Rafael, si es que el PAN se decide por fin a competir seriamente por la gubernatura del estado.

Sí, a pesar de que los dos, en corto y en público aseguran que se odian a muerte.

¿Se los imagina gobernando juntos?

latempestad@statuspuebla.com.mx 

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