27-06-2022 03:52:53 AM

Nuevo arzobispo, viejas prácticas

La toma de posesión de Víctor Sánchez Espinoza como nuevo arzobispo de Puebla no significa en los hechos más que un cambio de nombre en la posición número uno del organigrama de la iglesia católica poblana.

Nada más.

El perfil del nuevo arzobispo y la línea que trae de responder a los intereses de los grupos más conservadores de la feligresía local, coloca a Sánchez Espinoza como el ideal para mantener la continuidad en una diócesis que es considerada como fundamental en la estrategia eclesiástica de anular fulminantemente a aquellos sectores que presionan para lograr de la curia una apertura paulatina que les permita, como institución social, responder de una manera mucho más efectiva a las necesidades de sus fieles.

Cancelada la posibilidad de darle voz a corrientes que piden que continúe la radicalización en cuestiones como la condena al uso de anticonceptivos, el celibato sacerdotal-ese que nadie respeta en los hechos pero que permite la aparición de conductas aberrantes y abusos- o la posibilidad de que mujeres puedan acceder a presidir celebraciones eucarísticas.

¿Apoyos para lograr la detención de sacerdotes pederastas?

Para nada, a pesar de la promesa de que no habrá encubrimientos, esos que fueron por décadas una realidad y que permitieron que estos auténticos delincuentes con sotana, escaparan a la acción de la justicia de los hombres.

Se mantendrá a rajatabla aquella postura de que se trata de “hechos aislados” cuando la existencia de una cifra enorme de abusos sexuales en contra de menores dentro de la Iglesia católica es ya un hecho innegable, que no es puntual, ni esporádico, ni aislado, ni está bajo control, al contrario.

Tampoco es, ni mucho menos, producto de una campaña emprendida contra la Iglesia por oscuros intereses.

Es claro que los mayores enemigos de la Iglesia, o mejor dicho, del mensaje evangélico que dicen representar, no deben buscarse en el exterior, basta y sobra con los muchos que existen entre su clero más granado.

¿Se dará cuenta el nuevo arzobispo?

Ni pensarlo.

Sánchez Espinoza llega además en el momento ideal para adquirir la fuerza necesaria para establecerse en un despacho que por más de tres décadas fue ocupado por la misma persona.

Su toma de posesión se da en el punto culminante de una negociación pactada entre personajes de la más extrema derecha, enquistados en altas posiciones del poder político nacional y los gobernadores de los estados, en el sentido de impedir, a como dé lugar, la aprobación de leyes locales que sugieran siquiera la discusión de temas como la legalización del aborto, las sociedades de convivencia y  la muerte asistida, a cambio de no interferir en la operación electoral de cara a las elecciones federales de julio próximo.

Puebla, Jalisco, Baja California y Guanajuato ya están en la bolsa.

Por cierto, nuestro estado es el único priista, hasta el momento.

 

LA COMIDA

Por cierto, la comilona organizada en honor del nuevo arzobispo, allá en el seminario de Puebla, prometen que será de antología.

Estará lo más granado del clero y de los laicos incondicionales a la jerarquía católica oficial.

Sólo tres personajes ligados a la política están invitados:

Mario Marin, su esposa Margarita García y el Secretario de Desarrollo Social, Javier López Zavala.

¿Qué sabe el clero que nosotros todavía no?

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

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