19-10-2021 03:43:33 AM

Con el novio de mi prima II

EROS

 

SEGUNDA PARTE

Lo levanté del suelo y le quité toda la ropa, wow, nunca había notado realmente a Javier, él es más bajito que yo; mido 1.85 y soy delgado, pero con buenas carnes, y él es, más bien delgado, de cerca de 1.78 de estatura, pero wow sin ropa, su cuerpo delgado se veía marcadito, con el torso casi lampiño, pero las piernas velluditas, su piel blanca en contraste con su vello, y sus chamorros y piernas marcadas.

 

Yo lo besé más, mientras que su pene estaba en estado semi erecto, que rica sorpresa me llevé cuando bajé hasta que tuve su pene en mi cara, wow una verga grande, rica, 20 centímetros de verga recta que no se curvea para ningún lado. Yo me la metí a la boca; empecé a mamarla primero despacito, jugaba con su prepucio, luego le besaba la cabecita, me la metía y me la sacaba, y miraba con gusto el placer en su cara:

 

– ¿Te gusta cabrón?

 

– Si, que rico, que rico la mamas.

 

Empecé a mamársela con rapidez, el wey estaba tan caliente que me dijo:

 

Me voy a venir.

 

En ese momento me detuve, y sacándome su verga de la boca, empecé a chuparle los huevos, le acariciaba las piernas, y le agarraba el culito, lo puse de espaldas y lo recline sobre el excusado, él sabía que era lo que iba a hacer y me dijo:

 

– No por favor, nunca me la han metido.

 

– Eres un culito virgen, pero desde hoy ya no.

 

– Es que me va a doler, espérate.

 

– Te va a encantar maricón.

 

Le dije mientras que le tocaba su ojetico con uno de mis dedos ensalivados, lo traté bien, empecé poco a poco, mientras él solo cerraba los ojos y aguantaba la molestia, yo lo acariciaba con la otra mano para compensarle el que me dejara ser el primero en manosearle el culo, yo estaba demasiado excitado, así que no aguanté más y le dije:

 

– Dame una chupada, pero déjamela bien babeada.

 

– El, de un chingazo ya estaba pegado a mi verga, se la metía toda y me la mamaba con mucha saliva, me lo quité y lo volví a poner en la posición original, puse mi verga a la entrada de su culo y el me dijo:

 

– Métemela despacito.

 

– Ni madres.

 

Le dije mientras le dejé caer todo de un chingazo. El solo reclinó su cabeza sobre el respaldo del excusado, y gimió en silencio del dolor.

 

– Pobrecito, pero tienes un culito muy rico.

 

Me quedé adentro de él, totalmente inmóvil por unos minutos, para que se acostumbrara, y después empecé a moverme despacito, primero reaccionaba con dolor y molestia, pero lo que yo le decía lo fue relajando,

 

– Tranquilo, soy yo bebe, ahora te duele, pero te va a gustar vas a ver, asiii que rico culito tienes

 

– El wey estaba atareado en complacerme, así que empecé a embestirlo cada vez con más fuerza, se la saqué un momento le puse un poquito más de saliva, y lo hice que se recostara en la taza; puse sus piernas sobre los hombros y me lo cogí de frente, el dolor en su cara pronto cambio a placer y el comenzó a gemir:

 

– ¿Ves? Ya te gustó ¿Verdad putito? ¿Verdad qué se siente bien rico?

 

Y él solo decía:

 

– Si wey no pares, dámela, dámela toda.

 

Sus gemidos se eran acallados por los besos que le daba reclinándomele más al frente, y poco a poco fui llegando al clímax.

 

– Me vas a hacer venir wey, ¿Quieres que me venga dentro de tu culito?

 

– Si, por favor, dame toda tu leche dentro de mi culo.

 

Me dijo y yo obviamente lo complací.

 

– Aahhhhh que ricooooo.

 

Y le rellené el culo en medio de unos deliciosos espasmos en los que le derramé toda mi leche; le saqué la verga que aún derramaba mi esperma y le premiaba con unos ricos y tiernos besos. Me limpié la verga con un poco de papel de baño y el mientras se pajeaba, su verga había perdido su erección y él estaba sobándosela para recuperarla, yo terminé de limpiarme y le dije:

 

– Bien, ahora vas tú.

 

Me ensalivé el culito, mientras que le ponía la verga dura de nuevo, con una rica mamada, cuando estuvo lo suficientemente dura, lo senté sobre la tasa y me senté sobre él, con las piernas bien abiertas, sentí su pene en mi ojete y me le dejé ir de un solo golpe, él gimió de placer al estar dentro de mi, yo empecé con movimientos circulares a darle placer.

 

– ¿Te gusta cabrón? ¿Cómo te sientes ahí dentro?

 

– El sonreía y me decía:

 

– Rico cabrón, se siente bien rico, así síguele.

 

– ¿Quieres que te haga venir?

 

– Si anda, síguele así.

 

Empecé a cogerme su verga mientras nos abrazábamos y besábamos, él me agarró el culo y me lo apretaba.

 

– ¿Así que ya te salio lo hombre verdad wey?

 

– El gemía, me pedía más, me pedía que lo hiciera más rápido.

 

– Quiero ver que tan bien te mueves.

 

Le dije. Así que me levanté y le cambié la posición dándole mi culo en 4, él se me metió, puta que rico se siente ese wey dentro, y continuo cociéndome, lo hacía muy bien, me la metía toda me estaba rompiendo el culo, pero el placer era mayor, lo volví a cambiar y lo recosté sobre el piso frió del baño y me monté sobre él, mientras que le acariciaba la cara y lo besaba, poco tiempo después lo dejé venirse dentro de mí, sus chorros de leche caliente se sentían tan bien dentro de mi, que me puse al full y me vine nuevamente jalándomela sobre su pecho, ajajajaja, armamos un asco de baño y nos quedamos unos momentos a disfrutar de unos besos y caricias.

 

Fue una experiencia muy rica, que repetimos esa misma noche saliendo de la chamba, de eso tiene como un mes, pero hemos tenido varios encuentros más, le dije que no se preocupara por nada, que lo que tenemos es solo calentura, yo no busco novio, y el obvio esta con mi prima, pero ya que mi prima no suelta prenda, y hace bien la wey pues yo le cuido al novio… Ahh y de hecho tenemos planes para más tarde, los dos nos vamos a ir a coger a una amiga mía que es también bi, luego les digo que tal nos fue…

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