09-12-2021 08:04:06 AM

Seguro de desempleo

Entre más analizan las 25 propuestas del gobierno federal para, supuestamente, enfrentar la crisis aumenta la preocupación y desilusión, sobre todo entre obreros. ¿Porqué a unos sí y a otros no? ¿Porqué aplicar medidas como si fuera una crisis similar a las anteriores, cuando ésta es totalmente diferente?

En varias ocasiones en este espacio y en otros se señaló que el gobierno se estaba tardando en responder a la crisis. Y así fue, presentó un programa anticrisis tarde, insuficiente y sin que se estableciera un compromiso nacional.

Ahora más que nunca se comprueba la falta que hace un “seguro de desempleo”, tal como opera en otras naciones desde hace tiempo. Empresarios y  gobierno durante décadas se opusieron a este instrumento, minimizando el panorama y señalando que la única forma de garantizar el empleo y el ingreso era siendo productivo.

En el plan anticrisis se mencionan específicamente a tres sectores industriales: automotriz, electrónico y eléctrico, y en consecuencia se les dará el apoyo a las empresas exportadoras que entren en paro técnico. La razón dicen es que “son las que tradicionalmente han realizado paros técnicos”.

Por ello es que no todos sectores industriales ni todos los obreros podrán tener acceso a los apoyos, para la protección de su empleo, en caso de paro técnico.

Tal como se entiende a nivel mundial el seguro de desempleo es un pago hecho que cubren los gobiernos a las personas desempleadas, el cual se apoya en un sistema obligatorio de seguros. Se otorga a las personas que perdieron el empleo por causas ajenas a ellas, y el monto mínimo debe cubrir las necesidades básicas aunque puede llegar hasta  un 70 por ciento de lo que percibía.

Aún más, en la Declaración Universal de los Derechos Humanos, 1948, se indica que toda persona tiene derecho a seguros en casos de desempleo, enfermedad, invalidez y vejez o cuando pierda sus medios de subsistencia por causas ajenas a su voluntad. Lo cual México no cumple.

El seguro de desempleo es diferente al pago que se le puede cubrir a la persona cuando está en “búsqueda de trabajo”, que es más o menos lo que hace el gobierno del estado que entrega una sola vez dos mil pesos, a la persona que está en busca de trabajo y que cumpla ciertos requisitos.

Lo cierto es que las normas que se darán a conocer en breve por el gobierno de Calderón (y que entrarán en vigor hasta el 1 de febrero próximo) para obtener los recursos por empresas exportadoras que entren en paro técnico, podrían ser muy limitadas y con poco alcance para quienes en verdad requieren esos apoyos. Ello si es que sólo se mantiene la premisa de atender a los tres sectores industriales mencionados.

En este inicio de año son varias las empresas exportadoras que no han tenido más opción que parar actividades. Son excepciones las que están pagando el 100% de salarios, pero la mayoría está con el 50%, situación que han aceptado obreros para evitar perder el empleo.

Aquí los trabajadores aplican el dicho mexicano “de lo perdido lo que aparezca”.

Si bien es cierto que las tres industrias señaladas enfrentan una problemática mundial, también lo es que hay un efecto dominó que golpea a otras.

Es difícil revisar a todas y cada una de las empresas; habrá las que tienen problemas porque administrativamente no fueron bien operadas y arrastran errores desde hace meses o años. Pero también hay otras que, pese al buen manejo resultaron afectadas por la crisis, su producto no encuentra mercado, está contraída la demanda, sus compradores son industrias no el consumidor final.

Así están cayendo en un círculo vicioso; no hay salida y el gobierno no hace nada.

A decir de algunos analistas en estos apoyos a los “exportadores”, se corren dos riesgos, principalmente, uno que algunas empresas abusen al declarar “paros técnicos”, para pagar 50% por ciento de salario a los trabajadores, y otro que sean las empresas y no los obreros quienes se queden con esos recursos, cuando el objetivo es que sean los trabajadores-consumidores quienes reciban el beneficio para reactivar la demanda, que es uno de los elementos que está golpeando en México, en este caso.

Durante todo 2008, se dijo que “ahí venía el lobo”, ni gobierno ni empresarios se preocuparon por tomar medidas. Los segundos se confiaron en que el gobierno daría la respuesta, sobre todo que dijo que era un “simple catarro”. Pero ya se ve que no es así.

Sí, México y el resto del mundo dependen en mucho de lo que haga Estados Unidos para reordenar su economía y sentar las bases para crecer otra vez; aunque también el gobierno mexicano (y los estatales también) debería hacer su parte reorientando bien el gasto público, reasignarlo para que tenga efectos positivos en inversión, infraestructura, vivienda, programas sociales y apoyo (efectivo) al empleo.

socole@prodigy.net.mx / balanceenlinea@hotmail.com

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