20-09-2021 11:48:35 AM

Los cambios que nada cambian en la Secretaría de Salud

La Secretaría de Salud se enfrenta al terrible destino de seguir siendo la cartera más cuestionada del actual gobierno estatal.

Tal parece que así será hasta el último día del sexenio.

A pesar de los constantes cambios, de las aparentes cirugías mayores y de las siempre mentirosas promesas de que ahora sí las cosas se harán de una manera diferente, todo sigue igual.

Los movimientos han sido sólo de forma, no de fondo, por lo que ahora son otros los que continúan poniendo en duda la claridad, la transparencia y la legalidad con la que opera una secretaría que, por lo menos en el discurso oficial, se define como prioritaria en esta administración.

Proveedores y empleados de la dependencia son testigos del absurdo gatopardismo que ahí impera y de cómo se han mantenido a rajatabla prácticas como el cobro de comisiones por asignar contratos o acelerar pagos, el favoritismo a amigos y compadres en la selección de proveedores y el bloqueo sistemático de quienes no forman parte de la lista de consentidos de quienes operan este complejo pero muy efectivo esquema de obtención de beneficios personales en el siempre “sacrificado y poco gratificante” servicio público.

Todo inicia desde la jefatura de Recursos Materiales a cargo del CP Javier Ángel Nicolás Luna López.

Desde ahí se marcan las directrices centrales de los procedimientos a seguir, los cuales son operados de manera más que eficiente por Sergio Humberto Morales Rojas, jefe del Departamento de Construcción y Conservación, Eric Parker Tejeda, jefe del Departamento de Informática y Víctor Ricardo Valladares Martínez, jefe del Departamento de Servicios generales y Control de Calidad.

Ellos tienen el control absoluto de los pagos a proveedores que tienen que ver con el material médico, el mantenimiento y los servicios del equipo que se utiliza en los hospitales que pertenecen a los Servicios Coordinados de Salud en Puebla, los trabajos de construcción y remodelación de clínicas, oficinas y hospitales y por supuesto, cómo olvidarlo, todo lo relacionado con la compra de equipo de cómputo, impresoras, consumibles, papelería y demás.

Por lo tanto, deciden a quiénes, cómo y cuánto pagarles.

Así pues, quienes han tenido la desgracia de venderle algún servicio o producto a la dependencia y no están considerados dentro del llamado “círculo de confianza” (léase aquí complicidad) de este Dream Team que el mismísimo Tony Soprano envidiaría, aseguran que les han pedido hasta el 20% del valor total de la factura para acelerar la intencionalmente lenta expedición de los respectivos cheques.

Es más, juran y perjuran que hay quienes han entregado diversos regalos como finas plumas, corbatas de prestigiadas marcas y hasta cortes de lana para la hechura de costosos trajes.

Todo con tal de no perder las esperanzas de ver perdido para siempre el justo pago por su trabajo.

¿Cómo la ve?

Todo esto tiene maniatada a la flamante Coordinadora de Administración y Finanzas, la CP María de la Luz Corona Aguilar, quien desde su reciente llegada a la dependencia en lo hechos se ha convertido en una auténtica figura decorativa.

¿Qué pasa entonces con Leopoldo de Usa Debbie, Director de Operación e Infraestructura?

¿Sabe o no sabe las denuncias en contra de sus subordinados?

¿Complicidad, debilidad o ineptitud?

¿Qué pasa también con la Contraloría estatal?

Preguntas sin respuesta, todavía.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

 

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