20-09-2021 11:56:47 AM

Macedo de la Concha, al rescate

El ex Procurador General de la República, Rafael Macedo de la Concha, podría integrarse a finales de este 2008 al gabinete de Felipe Calderón al frente de la Secretaría de Seguridad Pública federal.

Fuentes de primer nivel en la capital del país revelaron a La Tempestad que el general, pieza fundamental en el combate a la delincuencia en el sexenio de Vicente Fox, encabeza la lista de las opciones consideradas por el presidente para iniciar una auténtica cirugía mayor en las dependencias encargadas de diseñar y operar las estrategias de seguridad nacional.

El sacrificado sería Genaro García Luna, amigo personal de Calderón y miembro distinguido, junto con el malogrado Juan Camilo Mouriño, del grupo de los consentidos del presidente.

Los cambios, sin duda, por muy dolorosos que puedan ser para Calderón en términos de sus afectos personales, se vuelven urgentes ante la gravedad de la situación actual del país y lo desolador que pinta el panorama en el corto plazo en términos de la lucha en contra del crimen organizado.

No hay de otra, se tiene que acabar el sexenio de los cuates y debe de empezar el de los realmente capaces para estar a la altura del reto que significa ocupar puestos clave en el organigrama del actual gobierno.

Como procurador, y contra todos los pronósticos, Macedo de la Concha hizo un trabajo bueno, al frente de una dependencia que enfrentaba el enorme reto de revertir la pésima imagen y el desprestigio heredados del sexenio de Ernesto Zedillo (videntes para resolver crímenes, osamentas sembradas para fabricar culpables, etc.).

Las serias dudas que generaba el hecho de que un militar llegara a ocupar un cargo eminentemente reservado para un civil, fueron quedando atrás a medida que empezaban a verse resultados positivos en el desempeño de su responsabilidad como funcionario público.

Ya sea por capacidad profesional o por habilidad para la negociación, el entonces procurador fue fundamental para mantener a “raya” a los grupos relacionados con la delincuencia organizada, quienes sin duda operaban, actuaban, y realizaban sus actividades ilícitas, pero a un mucho menor costo social.

Vale la pena recordar que su salida del gabinete foxista no se da por incapacidad o por actos de corrupción, sino por congruencia.

Macedo de la Concha, por órdenes concretas del ahora ex presidente, se encargó de armar toda la estrategia legal para proceder al desafuero del entonces jefe de gobierno de la ciudad de México, Andrés Manuel López Obrador.

Una vez que estaban listas las justificaciones legales del caso, con su consecuente validez jurídica, la política se impuso a la aplicación de la ley, Fox reculó por consejo de sus brillantes asesores y el proceso de desafuero jamás se llevó a cabo.

Fue entonces cuando el general pidió su salida del gabinete.

Con la posible llegada de Macedo de la Concha a la SSP, Calderón busca, a como de lugar, revertir esta tendencia de descomposición social acelerada que enfrenta a dos años de gobierno y que representa no sólo un freno gigante para la consecución de los objetivos planteados al inicio de su administración, sino que conlleva un costo monumental en términos de imagen, confianza y hasta de preferencias electorales.

Todo parece indicar que la letal combinación de crisis económica más inseguridad pública será letal para las aspiraciones electorales de Acción Nacional en los comicios federales del próximo año, lo que condenaría al presidente a enfrentar la segunda parte de su sexenio con un congreso de potencial mayoría de un partido político diferente al suyo.

Si bien es cierto que la especulación es en estos momentos el deporte nacional por excelencia, también lo es el hecho de que el actual gobierno federal se enfrenta al reto de replantear sus políticas públicas en materia de seguridad para dar respuestas concretas urgentes y efectivas a un problema nacional que desde hace meses se les salió de control.

 

ROMANO, EL BOMBERO

No, créame que no es una broma.

Las mentes brillantes que dirigen los destinos del Puebla de la Franja analizan seriamente la posibilidad de que el argentino Rubén Omar Romano se convierta en el técnico del equipo para el próximo torneo.

Aunque la directiva se apresuró a ratificar a Mario Carrillo una vez terminado el último compromiso del apertura 2008, hay versiones que aseguran que el patético y supersticioso “Capello región 4”no volverá jamás a la banca de los poblanos.

La decisión, de concretarse, no tiene ninguna lógica.

No en lo deportivo, sí en lo que a negocios particulares entre promotores y directivos se refiere.

Romano no ganó uno sólo de los últimos 21 partidos que dirigió en la primera división nacional y lo que precisamente necesita el Puebla para pensar en la salvación es un técnico ganador, alguien que sepa sumar puntos en una situación de auténtica emergencia.

¿Usted entiende?

Ni como ayudarlos.

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

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