El Rincón del Camarón

 

Un concepto novedoso y muy cool es el que encontrará en Container City. Si bien es cierto que no es una idea original poblana dado que el concepto de utilizar contenedores industriales para adaptarlos como viviendas, oficinas o locales comerciales surgió en Londres (en el 2001) y más adelante fue llevado a Estados Unidos, no se puede negar que se trata de una excelente alternativa retomada por emprendedores poblanos para crear un espacio totalmente funky.

 

Contrario a lo que podría pensarse,  los locales no son para nada fríos, ya que los contenedores metálicos (anteriormente utilizados para carga marítima) fueron recubiertos con un sistema aislante que permite que el calor se mantenga dentro. Y no sólo eso, la pintura de colores brillantes -en un aire muy pop- le da un toque muy cálido a este centro comercial. Hasta ligeramente playero, me atrevería a decir.

 

 Para todos los tragones ávidos de descubrir cosas nuevas y deliciosas,  Container City es una muy buena opción para disfrutar de variedad de ricuras: desde las sabrosas carnitas y parrilladas de El Zapata y el pan artesanal de Hackl, hasta un aromático té en Mandala Te House pasando por los cócteles y shots de ostiones de El Rincón del Camarón.

 

Hablando del Rincón del Camarón, le sugiero darse una vuelta en un sábado a pleno sol y pedir un Clamato Orgánico; le ponen apio, pepino y zanahorias, un toquecito de pimienta y la orilla escarchada con sal y chile piquín ($35 por medio litro), por supuesto que puede pedirlo con la cerveza que más le guste.

 

Un rico coctel , un shot de ostión o un delicioso y sutilmente picante caldo de camarón ($50) bien caliente son ideales para disfrutar la tarde, ya que se forma una breve corriente de aire en los pasillos de este lugar.

 

Muy recomendable también resulta el filete al Rincón ($50), el cual lleva una salsa espesa cuyo aspecto recuerda al chimichurri, pero no. No hay que confundir; ésta lleva una mezcla de cilantro, chile serrano, habanero y limón. El plato se sirve con una pequeña porción de arroz con un suave gusto a mantequilla. Es un platillo bastante ligero, rico y adecuado a su precio.

 

No sobra decir que el servicio es amable y cordial. Su propietario es tan amable que se molestó en conseguir la pelota para que después de comer pudiera entretener a esta panza jugando un partido de ping-pong. Con sumo agradecimiento y emoción, me dirigía a comenzar, sin embargo, la pelota estaba rota y no rebotaba, y la mesa, que pertenece a la plaza, estaba en mal estado. Qué lástima, hubiera sido la forma ideal para acabar mi tarde “de playa”.

 

De cualquier manera, no deje de visitar esta plaza ubicada 12 oriente esquina 2 norte en San Andrés Cholula, a sólo tres calles de la UDLA. Encontrará moda, libros, y por supuesto: ¡comida!

 

eltragn@yahoo.com.mx

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