21-01-2022 12:09:30 AM

?Seguridad? en antros: ¡Sálvese quien pueda!

No, ahora no es la entrada y venta de bebidas alcohólicas a menores de edad, tampoco la evidente circulación de todo tipo de drogas en su interior ni el alcohol adulterado que se distribuye impunemente ahí.

Ya ni siquiera el tema de si cuentan con los requerimientos de ley obligatorios para enfrentar una potencial contingencia o si operan cerca de instituciones educativas.

El tema ahora es quiénes son y cómo están capacitados, si es que lo están, los elementos de seguridad que laboran en los antros poblanos.

Sí, esos que se comportan cada vez más como auténticos hampones y no como los profesionales, que supuestamente son.

Esos que, en los hechos, sirven como instrumento para operar venganzas personales y rencillas estúpidas que protagonizan sus propios jefes o cualquier Junior de dinero que les llegue al precio.

Su influencia y poder crecen en proporción inversa a su cerebro, su criterio y capacidad de resolver conflictos.

¿Historias que los involucran? Muchas, muchísimas.

Todas, de abusos de poder y de agresión.

La más reciente: la madrugada del pasado sábado.

No, no pasó en Xonaca, Xanenetla o Los Sapos.

Sucedió en el que se autodefine como el “antro de moda” de lo más granado de la sociedad poblana: el Clássico, ubicado en la zona de Angelópolis.

Uno de sus clientes, Jorge Zavala Yitani, fue cobardemente atacado por cerca de 13 elementos de “seguridad” del establecimiento.

Ante la impotencia de amigos y clientes, fue golpeado y pateado salvajemente hasta perder el conocimiento.

Ya inconsciente, fue arrojado por las escaleras (30 escalones) y posteriormente arrojado a la calle.

Sí, así como lo lee.

Una llamada al 066 hecha por alguno de los testigos de tan brutal ataque permitió la pronta llegada de una ambulancia, lo cual fue fundamental para que el joven hoy lo pueda contar.

¿El saldo?

Mandíbula, nariz y pómulos fracturados, además de un severo traumatismo craneoencefálico.

El asunto no quedará ahí.

Los hechos quedaron asentados en la averiguación previa No. 2501/08 presentada ante la agencia del Ministerio Público de La Popular.

Y es que hay responsables, tienen nombre y apellido y están perfectamente identificados.

Sobra decir que el actuar de estos orangutanes con licencia para todo es violatorio a todos lo procedimientos considerados como pertinentes para garantizar la seguridad en este tipo de establecimientos.

Esos que tienen como primer mandamiento el jamás golpear a un cliente, mucho menos al interior del lugar y en caso de una situación de inminente peligro, para ellos o cualquier otra persona presente, recomiendan someter al responsable y sacarlo de ahí para ponerlo a disposición de las autoridades competentes.

Claro, eso hubiera sucedido si el antro estuviera en manos de profesionales y no de una pandilla de gandallas que se mueve bajo criterios delincuenciales y la que, desgraciadamente, tiene el control del bienestar y la seguridad de cientos de jóvenes que acuden ahí para divertirse, y la tranquilidad de sus confiados padres.

¿Hasta cuándo?

 

latempestad@statuspuebla.com.mx

 

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