Sacar elección de la cancha de Moreno Valle, el target

Por Alejandro Mondragón

 

Hay que quitarle el ruido de la porra, propaganda y fobia al resultado electoral en Puebla para entender lo se traen tras bambalinas.

 

La candidata más votada en la historia de Puebla es mujer y se llama Martha Érika Alonso con un millón 152 mil 125 sufragios. Por encima, incluso de su marido en 2010 con todos unidos en torno a él y contra el marinismo.

 

Luis Miguel Barbosa se llevó ni más ni menos que un millón 027 mil 310 votos, lo que lo puso apenas 124 mil 815 sufragios debajo de la ganadora.

 

Eso del voto diferenciado quedó como el mito genial de los comicios. La ventaja fue resultado de la operación de la estructura.

 

El único sufragio diferenciado sirvió contra Ricardo Anaya, en la presidencial; y Eduardo Rivera en la capital.

 

¿Se acabó la elección?

 

A todas luces no. El árbitro electoral estuvo al servicio del morenovallismo. Lo mismo ocurrirá en el Tribunal Electoral del Estado, pues sus magistrados también fueron puestos por el patrón.

 

Los porristas de la propaganda morenovallista cerraron los comicios con la entrega de la constancia de mayoría que otorgó ayer el Instituto Estatal Electoral a Martha Érika, sin considerar las impugnaciones y contextualizarlas en el esquema de calificar como ardido a los seguidores de Barbosa.

 

La elección de Puebla está lejos de resolverse. Tampoco tiene que ver con el caso del zafarrancho en el hotel MM y menos en la figura de Barbosa.

 

El virtual presidente electo, Andrés Manuel López Obrador, resolvió que el caso de Puebla se atienda desde el punto de vista de la justicia federal.

 

Señalar que hay negociación, acuerdo, componenda y demás, es no conocer a López Obrador, quien jamás abdicará de la causa popular de defensa del voto, pero ahora desde su posición ha dado un paso adelante.

 

Dejó que fueran las instancias locales las encargadas de resolver en su ámbito la elección.

 

Tampoco se metió en la indagatoria de la Fepade de Peña Nieto con el caso del hotel MM; agotó instancias con el único propósito de sacar de la cancha morenovallista la elección de Puebla.

 

Esto significa llevarla a tribunales federales, donde Moreno Valle buscará incidir frente al poder del nuevo presidente López Obrador.

 

Y utilizó este fin de semana a dos personajes claves. Una, Tatiana Clouthier, para mandar el mensaje a sus huestes que irán a Tribunales y otro, Ricardo Monreal –interlocutor con Moreno Valle- para decirle que se verán en el TEPJF.

 

Eso significa un tortuoso y largo camino de desgaste político en Puebla y jurídico a nivel nacional, donde López Obrador estará en medio de la polémica interna sobre si negoció la causa con Moreno Valle.

 

Andrés Manuel no va a acordar una concertacesión con Moreno Valle, reveló una fuente cercana.

 

Comunicó a su nomenclatura que Puebla es un caso de justicia, no de Barbosa. Santiago Nieto, ex Fepade; y Olga Sánchez Cordero, virtual secretaria de Gobernación, tienen el caso en sus manos.

 

Insisto en que lo único que legitima de origen a Martha Érika es el voto por voto para callar a los morenistas, despejar el fantasma del fraude y presumir que le ganó en las urnas al tsunami de López Obrador en el país.

 

Todo lo demás es propaganda, ruido y fobia.

 

 

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