24-06-2018 08:04:40 AM

La incongruencia ¿o cinismo? morenovallista

 

Por Rodolfo Rivera Pacheco

 

Puebla está sumido en la inseguridad y violencia criminal.

Los índices delictivos de todo tipo ya rebasaron cualquier tope.

La ola de robos de todo tipo, asaltos violentos, asesinatos impunes, secuestros, feminicidios, vendettas entre bandas criminales con decapitados, descuartizados, pozoleados, robo descontrolado de ductos de PEMEX en Municipios enteros, robos sin control a trenes, cobro de piso a restauranteros y empresarios en una bola de Municipios, robo de autos y autopartes desatados, narcomenudeo en todas partes.

Y lo que faltaba. Asesinatos impunes de candidatos a distintos cargos en lo que llevamos de campaña electoral.

¿Cuándo perdimos a Puebla?

Hay indignación generalizada. Pero también mucho miedo ya sobre lo que pueda venir o en cómo pueda terminar la contienda electoral. En un montón de Municipios la rivalidad entre candidatos está llegando demasiado lejos. Hay encono entre adversarios, amenazas, pleitos abiertos. Se están destruyendo publicidad entre opositores, bajan y roban mantas y lonas, pintarrajean bardas, agreden brigadas de campaña, destrozan autos.

En serio no sé cómo termine la campaña para finales de este mes.

Porque donde veo mayor desesperación es en los candidatos morenovallistas, quienes jamás imaginaron que irían abajo en las preferencias en todo el Estado. Siempre creyeron que arrasarían y que con las mapacherías que domina su grupo (compra de votos, acarreo masivo de votantes, presión a burócratas para tener credenciales de elector y hacer bases de datos para la compra de votos, amenazas a burócratas que si pierde Martha Erika Alonso de Moreno Valle serán despedidos de sus trabajos y un largo etcétera) terminarían ganando a como dé lugar la contienda.

Pero ya no la ven tan fácil. Tienen los mismos números que tenemos los encuestadores serios. Van abajo. Si la gente sale a votar en masa, el morenovallismo será rechazado en las urnas. La gente abomina el hecho de que la esposa del ex Gobernador quiera ser impuesta. La gente rechaza enojada sus microperforados y regalos en los cruceros. Solo los burócratas y taxistas son obligados a llevar en sus autos el pegote de la candidata del PAN. Nadie más los quiere.

¿A quién le conviene que haya miedo y que se difunda que habrá problemas y violencia el día de la elección? No hace falta ser genio para saberlo. Para cualquier partido gobernante el mejor escenario es la baja participación popular en las urnas, pues así les alcanza con la “operación” (mapachadas) para ganar por unos cuantos puntos.

Veremos si les alcanza.

 

 

 

Lo que sí me parece incongruente –cuando no cínico- es la aparente “indignación” de la candidata morenovallista Martha Erika Alonso, quien ayer sumamente enojada, exigió la renuncia de Víctor Carrancá como Fiscal de Puebla, ante el brutal asesinato de las candidatas del Partido Verde Juany Maldonado y Erika Cázares.

O sea… ¿la culpa es del Fiscal que puso su marido por 7 años? ¿Pide la renuncia de uno de los funcionarios consentidos de su esposo?

Entonces… sí hay culpables de la ola de inseguridad y violencia criminal en Puebla.

No lo decimos los críticos del morenovallismo (malvados y rencorosos opositores), sino ¡La propia candidata del PAN/PRD/MC y paleros, quien indignada exige renuncias y pronto esclarecimiento de los homicidios!!!

¡Que alguien me explique!

Creo que quedarse callada hubiera sido mejor. Nadie cree en su exigencia. Más bien parece querer aprovechar los lamentables hechos para sacar raja electoral.

Los poblanos sabemos que los actuales funcionarios, todos, provienen del gobierno de Rafael Moreno Valle, incluido el propio actual Gobernador, que nunca pudo quitarse el estigma de ser un simple empleado.

Y también sabemos que los jefes policíacos y funcionarios de seguridad del gobierno de Moreno Valle estaban coludidos con bandas delictivas. Y se fueron las cabezas, pero todos los demás siguen siendo los mismos.

Desde luego todos queremos y exigimos la renuncia de Víctor Carrancá, al que jamás le han interesado los problemas de los poblanos (y de Jesús Morales y de Diódoro Carrasco por supuesto). Pero nadie cree la pose de la candidata del morenovallismo, cuando todos sabemos que esos funcionarios los puso y los defiende su esposo.

Están metidos en serios problemas. Si no hacen ni dicen nada, mal. Si dicen o hacen algo, peor.

Y las preferencias ciudadanas –o rechazo- siguen a la espera de manifestarse en las urnas.

Quedan tres semanas de campaña.

De veras deseo que esto no se descontrole más de lo que ya ocurre.

 

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