Pésimo, el manejo de Meade en redes sociales

Por Valentín Varillas

 

Al interior de la incipiente precampaña del priista José Antonio Meade, circula un documento que refleja una realidad preocupante en el manejo de redes sociales del virtual abanderado tricolor, una herramienta que será fundamental para la imagen y el posicionamiento de quien intente ganar la contienda presidencial.

Algo muy grave están omitiendo los encargados del diseño y la operación de la logística con la que, por esta vía, el candidato del sistema comparte mensajes con el electorado potencial que utiliza las redes sociales como vía para informarse de los asuntos públicos.

Por ejemplo, en el Twitter.

De acuerdo con la radiografía con la que cuentan los estrategas al servicio del tricolor, tanto el día del destape de Meade, como en las horas previas al evento de registro como precandidato presidencial, la principal actividad en redes la llevaron a cabo cuentas comprobadas de militantes de ese partido.

Se subieron, entusiastas y obedientes, al posicionamiento de mensajes con Hashtags (HT) como #YoConMeade, #MeadePresidente y #MeadeConMéxico.

El primero de estos, por cierto, a horas del destape, logró posicionarse como tercer Trending Topic (TT) en la red.

Hasta ahí todo bien.

Lo raro del asunto viene cuando se dieron cuenta que las cuentas operadas por las estructuras estatales, prácticamente no fueron movilizadas en apoyo al virtual candidato.

Según los realizadores de este análisis, las razones pueden ser varias: desde la falta de cultura y costumbre en la utilización de las redes sociales como medio para informar y movilizar, hasta una posible molestia de instancias partidistas en entidades federativas por la decisión impuesta y absolutamente centralista sobre el perfil del abanderado presidencial.

Este fin de semana, el del registro formal de Meade como candidato, también se dieron hechos curiosos.

El sábado, día en que la estrategia de manejo de redes señalaba como vital para ir “calentando” el ambiente previo al evento del día posterior, el vacío fue la constante.

Políticos priistas reconocidos a nivel nacional decidieron no tener presencia en redes y no aprovechar su posicionamiento y cantidad de seguidores para apoyar a que un mayor número de mexicanos siguiera el acto y que hubiera una mejor difusión del mismo.

Únicamente Claudia Ruiz Massieu, la Secretaria General del partido se decidió a compartir el enlace a través del cual los usuarios de Twitter podrían seguir el registro de Meade en tiempo real.

¿Y los liderazgos priistas?

¿Y Los aliados de Peña?

¿Y los otros aspirantes a la candidatura presidencial, con los que se supone no había enconos ni división?

Nada, absolutamente nada.

La promoción se centró en el manejo de las cuentas oficiales, de la de los sectores del partido y del resto de las instancias que forman parte de la bufalada, además de la interacción de cientos de miles de “bots” que operan a través de cuentas que no pertenecen a usuarios reales y que repercuten masivamente el mismo mensaje.

El domingo, muy poco o casi nada cambió.

Cuentas como @PRI_Nacional, @ObservatorioPRI y algunas creadas específicamente para respaldar al candidato como @MovimientoMeade, @JovenesporMeade o @presimeade2018 repercutieron los detalles del registro de su nuevo tlatoani.

Pocos fueron los personajes que le dieron juego al tema en función de su importancia.

Enrique Ochoa Reza y César Camacho.

Sin embargo, a través de robots, hasta poco antes de las 4 PM se mantuvieron como TT los HT #YoConMeade, #Meade2018, #SomosPRI y #Meade.

Después, vino el desplome.

El precandidato cambió su imagen de perfil y de portada en su cuentas de Twitter y Facebook, pero sus Community Managers no consideraron importante responderle o darle “like” a las muestras de apoyo expresadas por los cuadros importantes del partido.

Un auténtico suicidio.

Desde ayer por la tarde-noche, estos cerebros en el manejo de redes intentan posicionar el HT #HagamosdeMexicoUnaPotencia, que será la frase de primer posicionamiento que Meade utilizará en la fase temprana de su campaña.

Es evidente que los conceptos PRI y modernidad, resultan en los hechos mutuamente excluyentes.

Sin embargo, si los expertos en el manejo de imagen y marketing político pretenden tener éxito vendiendo a José Antonio Meade como un producto distinto a lo que realmente es el Revolucionario Institucional, tendrían que empezar por un manejo de redes adecuado y congruente con el perfil de la mayoría de sus usuarios.

Esos que, todo parece indicar, no tienen al tricolor como su primera opción para el 2018.

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