Si muere el Frente, se afianza el “maximato”

Por Valentín Varillas

 

Ayer, en su columna, el periodista Raymundo Riva Palacio considera la posibilidad de que, desde Los Pinos, se ordene descarrilar el Frente Amplio Democrático, ya que los números indican que lejos de ser un arma útil para los intereses electorales de la presidencia, la alianza de partidos no solo condena al PRI a una inminente derrota, sino que prácticamente garantiza el triunfo de López Obrador.

Bajo esta lógica, el periodista asegura que tanto el PAN como el PRD tendrán que echar mano de candidatos propios para competir de manera individual en la elección del 2018.

De ser cierto lo anterior, ambos partidos tendrían que echar mano de sus mejores perfiles para maximizar su potencial de votos y evitar a toda costa la llegada de la izquierda a la cumbre del poder político nacional.

La determinación de quiénes serían los candidatos idóneos depende de la frialdad de los números que reflejan las encuestas: las reales, las verdaderas, las que son producto de un ejercicio estadístico bien aplicado que predice con mucha exactitud el comportamiento electoral de una población.

Esas, las que no siempre se publican y que en teoría sirven como una valiosa herramienta para la toma de decisiones.

Si bien es imposible tener acceso, hay que recurrir para efectos del análisis a las que han sido publicadas por distintos medios nacionales.

Sin profundizar en detalles, todas arrojan coincidencias muy interesantes.

De entrada, que la candidata más competitiva de Acción Nacional es Margarita Zavala, la que como Plan B de su estrategia política decidió registrarse como posible candidata independiente.

Este hecho, sin embargo, no la obliga a ir forzosamente por esta vía.

En el remoto caso de que existieran acuerdos con el grupo panista que hoy toma las decisiones al interior y pudiera ir como candidata del blanquiazul, sería la única que podría plantarle cara a AMLO.

Hoy, como están las cosas, lograrlo parece prácticamente imposible.

La “independencia” parece ser la única opción para ella.

Y entonces habría que echar mano de quien sería el segundo mejor candidato del partido que jura representar los ideales de la derecha nacional.

Ricardo Anaya no sería tan buena competencia para López Obrador, pero cuenta con el enorme beneficio de tener el control del partido y su centro de toma de decisiones.

Revisando sus conductas y actitudes, no parece realista pensar que pueda ceder justo antes del momento cumbre de las definiciones y no aproveche esto para beneficio personal.

Hoy es quien tiene las mayores posibilidades de ser el candidato, a pesar de ser uno de los políticos más odiados por el presidente y su grupo.

Y entonces, al ex gobernador de Puebla, Rafael Moreno Valle, se le alinearían los astros y se le darían todas las condiciones para seguir ejerciendo el control político total del estado: su verdadero objetivo desde el principio de esta coyuntura.

Desde hace un par de años, el gobernador poblano y sus asesores se plantearon que el escenario más probable era tener que esperar seis años más para concretar el sueño presidencial y que había que tomar todas las providencias posibles para maximizar los beneficios de no competir de lleno por la candidatura en el 2018.

“Encarecer la negociación”, fue la consigna y se ha seguido al pie de la letra.

Al no ir en la boleta, el camino para su esposa, Martha Erika Alonso parece libre de obstáculos, tanto al interior del partido, como en la lucha política contra sus adversarios.

Es ella quien hoy garantizaría un triunfo arrollador en el estado, siempre y cuando lleve un perfil fuerte para sumar votos en Puebla capital.

Este será el punto central de la negociación, cuano llegue el momento en el que Rafael ceda sus aspiraciones presidenciales y jure sumar en su estado los votos necesarios para combatir a Morena en el escenario nacional.

Con un potencial candidato del PRI maleable para el morenovallismo, la dupla implícita intentará defender, junto con el PRD -ya en manos del actual grupo en el poder-, los intereses electorales de la presidencia.

De esta manera, RMV y su grupo estarían en condiciones de disfrutar, por lo menos por seis años más, de las mieles políticas y económicas de ser los mandamases en Puebla.

Con los casi 90 mil millones anuales de presupuesto que esto conlleva.

Nada mal para quien en teoría, será el “perdedor” en el proceso de designación del candidato presidencial panista.

 

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