Atrocidades de un fiscal a modo

Por Alejandro Mondragón

 

Tiene razón Ricardo Anaya, líder nacional del PAN: hay que evitar a toda costa el pase automático del procurador a fiscal general del país.

 

Sólo sirve para proteger las espaldas de quien lo pone.

 

En esta cruzada deben sumarse los gobernadores respaldados por el PAN, para evitar que su dirigente termine como candil de la calle y oscuridad de su casa.

 

¿Qué hizo Ricardo Anaya para impedir que el entonces gobernador panista Rafael Moreno Valle pusiera un fiscal a modo?

 

Nada. Dejó pasar, dejó hacer. El PRI convalidó.

 

Moreno Valle como aspirante presidencial es la hora que no se suma al repudio panista contra el llamado #FiscalCarnal.

La mañana del 14 de noviembre del 2016, Moreno Valle amaneció de malas. Se notaba su mal humor, acrecentado por los reportes de medios de las acusaciones del entonces secretario del Medio Ambiente en el sexenio marinista, Francisco Castillo Montemayor.

 

Retaba a un debate al secretario del ramo, Rodrigo Riestra Piña, para aclarar malos manejos en el parque Flor del Bosque.

 

En eso estalló. Sin ningún proceso vinculatorio, el mandatario se comunicó con el fiscal Víctor Carrancá para ordenarle la detención inmediata de Francisco Castillo Montemayor, porque “a mi nadie me reta”.

 

¿Cuáles serías los cargos, señor? Preguntó el fiscal.

 

Lo que sea, corrupción, lo que sea, pero lo quiero en la cárcel.

 

Un arranque de enojo sirvió para que al día siguiente por la tarde, Castillo Montemayor fuera detenido cuando salía de sus oficinas en la colonia Huexotitla de Puebla.

 

Casi un año después de su aprehensión, cuya pena corporal, desde que Antonio Gali llegó al gobierno, la pagaba en su casa, Castillo ganó un amparo y fue liberado.

 

El uso del fiscal para vendettas políticas del poderoso.

 

El pase automático de procurador a fiscal es oooootro terrible riesgo.

 

El entonces procurador Víctor Carrancá, concluyó el 31 de julio del 2014 que la muerte de un niño indígena en un enfrentamiento en Chalchihuapan entre pobladores y policías fue resultado de la teoría del cohetón.

 

Este versión científica, elaborada por expertos de la PGJ, validada por universidades, empresarios y medios, fue echada a la basura por la Comisión Nacional de Derechos Humanos.

 

La CNDH concluyó que fue un arma disparada por la policía morenovallista la responsable de la muerte del hijo de Doña Elia Tamayo.

 

A pesar del yerro y la irresponsable actuación de Carrancá en este penoso caso, sumado a otros como tener preso a un joven acusado de asesinar a su novia, cuyo cuerpo sigue sin aparecer, Moreno Valle ordenó al Congreso del Estado le dieran el pase automático.

 

La Fiscalía que fue usada para encarcelar a activistas, quienes eran engañados a asistir a reuniones a la Secretaría General de Gobierno para prometerles respuestas a sus demandas, pero apenas ponían un pie fuera de la oficina pública, eran detenidos.

 

Así es Ricardo Anaya: es una infamia poner fiscal a modo, pero en Puebla toleró esta chingadera.

 

Lo peor es que el fiscal Carrancá tiene como tarea sancionar a quienes, entre otras cosas, fomentaron el huachicol como prospera industria que toleró el entonces procurador Carrancá.

 

El colmo es que al fiscal que puso Carrancá para cooptar a Doña Elia Tamayo para que se callara ante la muerte de su hijo, a ese lo puso de fiscal anticorrupción.

 

Sólo pido una cosa.

 

Paren de mamar.

 

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