21-10-2026 07:35:12 AM

Esas extrañas reglas del poder

Por Alejandro Mondragón

 

Tampoco Luis Miguel Barbosa fue el último gobernador de Puebla que le impusieron desde la nomenclatura del poder a la candidata a la alcaldía: Claudia Rivera Vivanco.

 

Mariano Piña Olaya se opuso rotundamente a la postulación de Guillermo Pacheco Pulido a la presidencia municipal. Espero tres años para que resultara su carta: Marco Antonio Rojas Flores.

 

Manuel Bartlett Díaz rechazó por todos medios que Rafael Cañedo Benítez. Al final se tuvo que aguantar hasta a mitad de su periodo proponer a Germán Sierra Sánchez, quien perdió la alcaldía ante Gabriel Hinojosa Rivera.

 

Otro exgobernador que tampoco pudo tener un gallo propio fue Melquiades Morales. Primero le pusieron a Mario Marín y después cuando quiso con el suyo: Carlos Alberto Julián y Nácer, se quedó sin alcaldía ante Luis Paredes Moctezuma del PAN.

Mario Marín salió derrotado por partida doble. Primero quería a Mario Montero en lugar de Enrique Doger, pero desde el CEN de Roberto Madrazo le dijeron que iba con su enemigo. Luego, movió los hilos para que fuera Valentín Meneses, pero se le atravesó Blanca Alcalá y se quedó con la primera regiduría del Cabildo.

 

Rafael Moreno Valle ya tenía compañero de fórmula: Pablo Rodríguez Regordosa, pero las estructuras panistas le señalaron que sería Eduardo Rivera Pérez, a quien le hizo la vida de cuadritos.

 

La historia política revela: si no es la interna, en la elección constitucional, los mandatarios pierden a sus cartas, por esas extrañas cosas de las reglas no escritas del poder.

 

Y todos los ejecutivos de seis años no por quedarse sin su Delfín dejaron de ser los gobernadores y siguieron en la operación política que está en otro lado.

 

A esta historia lo que le sobra es tiempo, más a la mitad del sexenio, en tiempos de sirenas.

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