Por Alejandro Mondragón
A nueve meses de las elecciones del 2027, la oposición a la Cuarta Transformación sigue sin hallarle la cuadratura al círculo que lo acerque al poder.
Y tampoco parece entender que la 4T con todo y sus defectos supo descifrar lo que quiere el electorado.
Que haya crecido en el país del 25 al 44.5 por ciento la percepción de apoyo gubernamental a las familias, en el lapso del 2020 al 2025 lo evidencia todo.
La Encuesta Intercensal 2025, a cargo del INEGI deja en claro que más de 4 hogares reciben todo tipo de subsidio proveniente del gobierno federal.
Eso es precisamente lo que saldrán a defender a las urnas en los comicios venideros.

La oposición sólo limita a señalar ligas con el crimen organizado, corruptelas y privilegios de personajes de la 4T, cuando existe una realidad social que le importa poco o nada lo que se diga o deje de exhibir en redes sociales o medios.
En el hogar, 4 de cada 10 familias están cubiertas con los programas que ofrece el gobierno de Claudia Sheinbaum.
Contra este dato, no existe antídoto.
La oposición sin narrativa propia, discurso alternativo de nación y señalada como posible responsable de la desaparición de los programas que benefician a las familias, está en pocas palabras muy jodida.
Serán los programas sociales los que definan las urnas en 2027, sin que nadie lo pueda remediar.
El uso del dinero también juega.
