Por Valentín Varillas
Llama la atención que la clase política que hoy critica el proyecto del Cablebús, es la misma que en momento aplaudió a rabiar la instalación del famoso e inservible Teleférico.
Una de las peores aberraciones que se han llevado a cabo en Puebla en materia de generación de infraestructura.
Está inactivo desde julio de 2024.
Su mantenimiento es extremadamente costoso porque requiere piezas especiales que ya no se encuentran en el mercado.
Además, mientras estuvo vigente, opero de forma muy limitada y con una afluencia bajísima de usuarios.
Fracasó rotundamente como atractivo turístico y como medio de transporte funcional.
Desde su génesis, hubo todo tipo de irregularidades y corruptelas.
A través de una asignación directa, la empresa CEMS Constructora S.A de C.V se quedó con el contrato cuyo monto original fue de 166 millones 430 mil 260 pesos.
Acabó costando 360 mdp; más del doble.
Los sobrecostos fueron descarados.
En algunas áreas fueron del 150% y en otras, alcanzó un 2,800%.
De locos.
Por esta razón, el de Puebla fue el teleférico más caro, por km. de toda la República.
Con una con longitud de 688 metros, el gobierno de Rafael Moreno Valle pagó 522 mil 93 pesos por metro.
La proporción es demencial si se compara con otros proyectos similares que operan en otros estados.
El de El Marqués, en Querétaro: con una longitud de 625 metros tuvo una inversión de 96.8 millones de pesos.
Es decir, el metro de la obra queretana costó apenas 154 mil 880 pesos, menos de la tercera parte del costo del proyecto poblano.

¿Más ejemplos?
Zacatecas: 650 metros con inversión de 86 millones.
Costo por metro: 132 mil 308 pesos.
Orizaba, Veracruz: 780 metros con inversión de 59.8 millones.
Costo por metro: 76 mil 667 pesos.
Torreón, Coahuila: 1,200 metros con una inversión de 150 millones.
Costo por metro: 125 mil pesos.
Durango: 750 metros que costaron al erario 90 millones de pesos.
Costo por metro: 120 mil pesos.
Chihuahua: 2,800 metros con una inversión de 250 millones.
Costo por metro: 89 mil 286 pesos.
Existen diversas estrategias con las cuales se puede mitigar el impacto ambiental de un proyecto de obra pública.
Contra la corrupción endémica, no se puede hacer ya nada.
El del Teleférico, es el espejo en el que jamás debe verse el Cablebús.


