23-02-2026 09:11:56 AM

Eran balazos, no abrazos

Por Valentín Varillas

 

Aunque no les guste a muchos, hay un cambio radical en la estrategia de seguridad nacional echada a andar al inicio de este sexenio.

Sin duda, las presiones del gobierno de Estados Unidos son un factor, pero sería de un simplismo absurdo explicar lo que pasa hoy en México únicamente bajo este crisol.

Y si hay trabajo coordinado entre países, como única solución a la pesadilla criminal que hemos vivido por más de cuatro décadas, pues adelante.

Aquí los resultados deben de pesar más que la inútil narrativa nacionalista y la defensa absurda de una soberanía que jamás ha estado en peligro real, pero que sí ha servido históricamente para esconder los pactos y sociedades perversas entre autoridades y las organizaciones criminales.

“El Mencho” y “ el Mayo” han sido neutralizados, haya sido como haya sido y sin duda se trata de buenas noticias.

De que la final, cuando existe voluntad, el Estado mexicano puede y debe imponerse a cualquier amenaza en materia de gobernabilidad nacional.

Y ojalá que sigan cayendo más.

Muchos más.

Porque faltan sus aliados y operadores, insertados en varios frentes de nuestra vida como país.

Tanto en la pública como en la privada.

Existe un simbolismo importante en lo que sucedió ayer.

Por si había alguna duda, se acaba para siempre la política estúpida de abrazar a los capos en lugar de combatirlos con toda la fuerza de las instituciones públicas.

Y así tendrá que ser en lo que resta de esta administración.

Ya no puede haber marcha atrás.

No habrá espacio para moverse ni siquiera un milímetro del objetivo de desarticular a todos, sin importar las consecuencias.

Con todo y sus inevitables “daños” colaterales.

Por eso, se trata de un antes y un después en materia de seguridad pública, de trabajo coordinado entre instituciones y países.

Un parteaguas que nos permite darnos chance de ser, aunque sea, un poco más optimistas que ayer.

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