Por Alejandro Mondragón
En los tiempos del barbosismo, desde la Secretaría de Gobernación, dos personajes se asumieron como jueces implacables para apoderarse de buena parte del llamado Triángulo Rojo.
Sí, aquella zona que tiene en Quecholac y Tecamachalco a todo tipo de fichitas que han hecho del huachicol, y robo de camiones de transporte una próspera industria poblana con ganancias que ya quisieran las armadoras alemanas Audi y Volkswagen.
Nada más hay que ver la forma en la que el hoy diputado local, Andrés Villegas, y el legislador morenista Julio Huerta se pasaron de huevos, durante el barbosismo.
Recordemos de Villegas
¿Quién articuló la aprehensión de Sandra Cadena, en ese momento diputada suplente de Morena?
A Sandra la acusaron de asesinato en grado de tentativa y ligas con el crimen organizado. Se metieron a su casa en Tecamachalco para encarcelarla en 2021; luego liberarla y volver a detener. En 2023 salió de prisión, porque ya había un mandatario que no gobernaba de oídas.
Villegas quería manchar la imagen de la diputada local propietaria María Ruth Zárate, pero se jodió.

Este par, aunque ahora lo nieguen, fueron los que recomendaron en 2021 dejar pasar a Alejandro Martínez Fuentes, hermano de “El Toñín”, como candidato del PSI -partido donde militó en su momento Villegas- a la alcaldía de Quecholac. Ganó la elección y fue presidente municipal.
Desde esa posición de poder, Villegas alentó y lanzó campaña mediática para exhibir preso a Inés Saturnino López Ponce, exalcalde de Tecamachalco. Le montaron la campaña por impedir supuestamente la detención de sujetos armados que custodiaban a un “delincuente huachicolero mayor”.
Dicen que cuando la perra es brava hasta los de casa muerde. En octubre del 2022 fue aprehendido en su restaurante bar en Zacatlán, Erik Cotoñeto. “Una llamada anónima permitió que la policía hallara estupefacientes y al dueño, Erik, en posesión de arma de fuego¨.
No duró ni un día en prisión, Cotoñeto salió y ahora opera desde una dirección de Gobernación en Puebla.
El paso de Villegas por Gobernación, para desde el poder ganar terreno y negocios turbios en Quecholac y Tecamachalco lo llevó también a cometer errores garrafales.
Uno: cobró a varios municipios por cámaras de vigilancia que le pagaban, pero no instalaba.
Hoy se queja de que no siente el cobijo del gober. Pinche cínico.
ADIVINANZA:
¿Qué funcionario estatal de medio pelo, con el hijo de un influyente dueño de medio de comunicación, vendieron un auto de alta gama a un poderoso líder huachicolero del Triángulo Rojo?
Algunas pistas:
El personaje pagó en efectivo el automóvil de super lujo, color blanco.
Uno de los vendedores ahora se la pasa deslindándose de su cliente y acusa una persecución en su contra.
¡Pero qué asquerosidad es todo esto, eh!


