16-05-2026 02:16:26 PM

Manzanilla: el ADN de la traición

Por Valentín Varillas

Ahora, el regreso al PAN.

El blanquiazul es el nuevo-viejo destino para Fernando Manzanilla Prieto, tal vez el ejemplo más claro de lo que representa el oportunismo disfrazado de estrategia.

Este hombre ha transitado prácticamente por todo el espectro ideológico de la política nacional, siempre buscando la sombra del árbol que mejor lo cobije.

Al final: resultados mediocres y ambiciones personales truncas.

El gran operador, experto en ganar campañas electorales, termina invariablemente sembrando la fractura y la discordia.

Pareciera a simple vista que se trata de la víctima de una especie de destino fatal, de una maldición.

Pero en realidad, no es más que una consecuencia natural de su forma de actuar.

Esa que prioriza, siempre y por sobre todas las cosas, el beneficio particular.

Nada más.

En su muy particular y convenenciera lógica, no existe ni existirá algo que tenga una importancia mayor.

De entrada, porque sus responsabilidades en el servicio público han sido en los hechos ejercicios de relaciones públicas personales, utilizando el cargo como trampolín para saltar a lo que sigue.

Su única lealtad es hacia el espejo.

Incapaz de construir una base propia, Manzanilla se ha especializado en ser un “segundo a bordo” que termina por dinamitar los puentes con sus propios aliados.

Utiliza como herramientas básicas de su actuar la filtración, el rumor y la guerra de baja intensidad contra los “de casa”.

Por eso, ha sido protagonista de rupturas históricas que invariablemente tienen el mismo final: su aislamiento político.

Habrá que reconocerle que tiene una capacidad innegable de negociar salidas decorosas, a pesar de que utiliza la traición como moneda de cambio para integrarse a nuevos grupos políticos.

Les vende que conoce a plenitud los secretos del enemigo.

Ahora, en el colmo de la incongruencia, regresa a un PAN controlado por los herederos principales de aquel morenovallismo que se ha encargado de denostar con una virulencia que espanta.

¿Los Riestra, Aguilar Chedraui y demás discípulos de Rafael, compartirán la misma opinión que Manzanilla tuvo y tiene de él?

Se trata de los mismos cuadros que intentó aniquilar políticamente en su paso por el barbosismo.

De locos.

El bombardero volvió al redil y no tarda en minar los cimientos de su nueva casa.

Cuestión de tiempo.

About The Author

Related posts