Por Alejandro Mondragón
En Morena no tarda en reventar el debate entre postular a los mejores posicionados en la lucha por candidaturas para el 2027, y mandar a las ejemplares cartas con buena conducta.
Hasta la última elección ¿qué pasaba?
Los gobernantes solían “sembrar” a aquellos personajes afines para posicionarse en los distritos o municipios.
Tooooodo era alegría y felicidad hasta que resulta que buena parte de aquellos “consentidos/as” tenía no sólo la lengua, sino la cola muuuuuy larga.
El resultado posterior: Morena como partido y en el gobierno sufre del desdoro y el constante señalamiento de postular delincuentes o tipejos con olor a huachicol.

Peeeeeero ahora la presidenta Claudia Sheinbaum propone en su reforma electoral acabar con ese tipo de perfiles corruptos y delictivos. La Unidad de Inteligencia Financiera, y La Fiscalía General de la República, así como las locales, indagarán todo, absolutamente todo lo que tenga que ver con dinero, amistades y relaciones de negocios de los candidatos a cualquier cargo en 2027.
Y es ahí en el que Morena y sus liderazgos se van a revolcar en su propio lodo: la competitividad contra la buena conducta.
En la Cuarta Circunscripción, imagínese usted que personajes siniestros como Adán Augusto López (jefe de Los Nachos) y Andrés Villegas se enfrenten por saber quién es el más prángana, mientras otro aspirante con buena conducta les gane la candidatura interna, pero no triunfe en la elección constitucional.
¿A poco no es una chulada de perversidad?
A veces hasta existe la creencia que hay otra presidenta que quiere su sana distancia con su partido. Sí, como Ernesto Zedillo.
La mejor forma de resolver es lanzar la bomba y quién sobreviva que exhiba su carta de buena conducta económica.


