09-01-2026 02:25:06 AM

Diez años después en la BUAP

Por Alejandro Mondragón

Hace diez años en este espacio compartí la denuncia de acoso sexual contra una académica por parte del director de la Facultad de Medicina y Veterinaria de la BUAP.

Eran los tiempos donde saqueaban a la institución, Alfonso Esparza y su pandilla.

Han transcurrido dos lustros desde entonces y hoy finalmente existe una respuesta.

La parte afectada precisa:

“Después de diez años de dilación, finalmente existe un pronunciamiento formal por parte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla (BUAP) en relación con un caso de acoso sexual ocurrido en su comunidad universitaria.

“De acuerdo con el dictamen emitido el 17 de diciembre de 2025 por la instancia correspondiente, la Universidad reconoce oficialmente a la persona denunciante como víctima, valida la existencia de los hechos constitutivos de acoso sexual y determina la imposición de una sanción al responsable.

“Este reconocimiento representa un hecho sin precedentes tras una década de omisiones, retrasos y silencios institucionales, y confirma que la denuncia fue fundada desde su origen.

“No obstante, es fundamental señalar que la respuesta emitida por la Universidad resulta insuficiente y desproporcionada frente a la gravedad de los hechos, el daño ocasionado y el tiempo transcurrido, la sanción impuesta no garantiza una reparación integral del daño, ni responde a los estándares nacionales e internacionales en materia de derechos humanos, acceso a la justicia y protección a víctimas de violencia sexual.

“Por esta razón, la parte afectada ha manifestado de manera clara que no dará por concluido el proceso, y continuará exigiendo:

“• Una reparación justa, integral y proporcional del daño, que contemple las afectaciones personales, profesionales, emocionales y sociales derivadas de la violencia y de la dilación institucional.

“• Una disculpa pública, emitida de manera formal y ante los medios de comunicación, por parte de la Benemérita Universidad Autónoma de Puebla, no solo por los hechos de acoso sexual reconocidos, sino por la notable y documentada demora de más de diez años en la resolución del caso.

“Este pronunciamiento no busca revancha, sino verdad, justicia, reparación y garantías de no repetición, así como sentar un precedente claro para que ningún caso de violencia sexual en el ámbito universitario vuelva a ser minimizado, postergado o silenciado”.

Hasta aquí la larga, pero necesaria cita.

Además, comparto el fallo:

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