Por Alejandro Mondragón
Una anécdota política conocida como “Las tres cartas”, suele contarse como una especie de lección sobre la inevitabilidad de los problemas en la gestión gubernamental.
La historia dice así:
Al asumir el cargo, un gobernante encuentra tres cartas escritas por su predecesor con la instrucción de abrirlas en momentos de crisis.
1. Primera crisis: Al abrir la primera carta, lee: “Culpa a tu antecesor.” El gobernante sigue el consejo y logra desviar la atención de sus problemas.
2. Segunda crisis: Al abrir la segunda carta, encuentra: “Reestructura y haz cambios.” Implementa ajustes en su gobierno y consigue mantenerse.
3. Tercera crisis: Al llegar la tercera gran crisis, la carta dice: “Escribe tres cartas.”
Después de los primeros 100 días de gobierno, cuándo abrirá la primera carta el hoy gobernador Alejandro Armenta Mier.
Hay voces que señalan que vaya en ese sentido, aunque Armenta tampoco es muy dado a echar culpas al pasado, sino asumir que en adelante toca a su gabinete tomar el toro por los cuernos.
De hecho, hasta pareciera que se saltó la primera carta, pues una y otra vez ha señalado la inoperancia de algunos integrantes de su equipo.
Por lo pronto, la historia de las tres cartas ilustra el ciclo de desgaste político y la forma en que los gobernantes suelen manejar las crisis con estrategias predecibles hasta que, finalmente, su tiempo se agota y deben preparar el terreno para su sucesor.
Aún falta mucho tiempo, pero sólo dos personajes al interior del gobierno de Armenta se mueven con consentimiento y asumen buena parte de la carga política.