27-06-2022 03:16:32 AM

Los nervios del círculo rojo

Por Valentín Varillas

 

Políticos, empresarios, operadores y hasta periodistas, que de alguna u otra manera su futuro depende de cómo se resuelva el proceso de sucesión en la gubernatura de Puebla para el 2024, andan nerviosos.

No entienden la dinámica de estos nuevos tiempos.

Les cuesta trabajo leer los usos y costumbres que actualmente rigen el comportamiento del actual grupo en el poder y que no se parecen a los que ellos conocen y en los que en determinadas coyunturas les facilitaron un crecimiento en su esfera profesional.

Y eso los ha vuelto irritables, intolerantes, poco realistas.

Intentan imponer a toda costa su visión y pierden de vista elementos fundamentales que convierten sus profundos y extensos pronósticos en simples quimeras.

De entrada porque falta tiempo, mucho tiempo para que lleguen las definiciones.

La política, como actividad permanentemente dinámica, se vuelve en momentos poco predecible.

Lo que hoy se vive es apenas la instantánea de un momento.

Nada más.

Y lo que viene no puede ni debe adelantarse bajo la lógica de un experimento de química, en donde la combinación de un par de elementos, acelerados por un catalizador, da un resultado esperado.

Un resultado que va a ser el mismo, si se repite las veces que sea bajo las mismas condiciones.

Tampoco alcanza la aritmética.

La suma de fulano más mengano menos la resta de perengano, en política no es igual a la suma de dos números.

Por complicados que sean.

La política es una actividad de humanos, que se desarrolla teniendo como eje central intereses de poder y económicos que van fluctuando de acuerdo con los cambios de coyunturas y que por lo mismo, en un espacio de tiempo determinado, mutan y en algunos casos llegan a ser contradictorios y hasta mutuamente excluyentes.

Cismas en lo más alto del poder político han generado un reacomodo de fuerzas que han cambiado de manera radical la lógica y los elementos necesarios para la toma de decisiones.

Por ejemplo: la gran fractura en el PRI que ocasionó la salida del partido de Cuauhtémoc, Porfirio, Ifigenia y la creación del Frente Democrático Nacional; agrupación que gana realmente la elección del 88 y que es víctima de aquel monumental fraude electoral que se convierte en el primer paso real hacia la muerte del régimen de partido único.   

El asesinato de Colosio en el 94.

La posterior ruptura Salinas –Zedillo.

La guerra intestina entre Roberto Madrazo y Elba Esther Gordillo; último clavo en el ataúd de los gobiernos priistas de la época.

¿No podría pasar algo similar en estos tiempos?

Qué tal si, como todo parece indicar, la famosa gran alianza opositora a Morena se rompe y no juega en el 24.

¿Y si se da el quiebre real en las relaciones López Obrador-Monreal?

¿Y si Claudia llega tan desgastada a la presidencial que hay que echar mano de alguien más?

Todo esto impactaría de lleno en la política nacional cambiando radicalmente el escenario en el resto del país.

Incluyendo Puebla que en los últimos años ha sido un claro ejemplo de cómo eventos inesperados han cambiado para siempre el derrotero político del estado.

El rompimiento Marín-Melquiades, con el posterior uso mediático y político de las conversaciones del hoy gobernador preso con el empresario Kamel Nacif para encarcelar a la periodista Lydia Cacho. 

El gran fraude electoral poblano del 2018, avalado por la más bizarra y surrealista votación en la historia del Trife y en general del país y pocos días después, el trágico accidente que acabó con la vida de la gobernadora de Puebla y de quien seguía siendo en realidad, el jefe político del estado.

¿Planear a largo plazo escenarios que hoy ya se dan por hecho?

Por favor: nada más estéril.

Tal vez lo que a muchos descontrole y saque de su zona de confort es el hecho de que el actual gobernador no tenga ningún interés político a futuro.

Que Miguel Barbosa no busque un beneficio concreto más allá de terminar su período.

Es evidente que va a jugar y que tendrá un peso específico real en el proceso sucesorio.

Pero el contexto es otro, porque no se va actuar ni operar bajo la lógica de ver a Puebla como botín político.

Esto precisamente, es tal vez lo que no les cuadra, los que los trae nerviosos, desesperados, mordiéndose las uñas y en algunos casos, hasta con cuadros crónicos de insomnio.

 

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